viernes, 19 de noviembre de 2010

Cómo, cuándo, dónde y porqué.

¿Cuán importante es que exista un referente del ideal de uno? ¿Cuán importarte es ver que es posible ser uno porque hay otros en la misma frecuencia que lo hacen, por la misma causa, movidos por la misma pasión? ¿Qué es enamorarse? ¿Encontrarse con el mejor ideal de uno? ¿Cómo se denominan esos instantes? ¿Qué es despertar? ¿Qué implica? ¿Cuán lejos estamos? ¿Es posible?

"¿Que es la libertad? Tu mente sin polvo es libertad". Ese polvo es todo lo que dejamos fluir en nosotros porque pensamos que no podemos hacerlo mejor. Porque nos es más fácil mentirnos, creer que "así como estamos, estamos bien". El mundo es mucho más que la distancia que recorren nuestros ojos. Tenemos una responsabilidad. Y con tanta violencia y ribotril dando vueltas, no podemos estar bien. La mitad del planeta no come, dejemos de preocuparnos por nuestros pequeños problemas. No hay que pre-ocuparse, hay que ocuparse.

"Libertad es cuando la mente no ansía ni desea". Es algo que parece incluso hasta temeroso. ¿Qué es la vida sin deseo? Lo más. La simpleza y la paz..Y, si quisiéramos, tan posible... es dejar de depende de mejores tiempos, mejores condiciones y mejores actores,  rápidamente quitándonos la responsabilidad sobre nuestra realidad. Somos responsables. Tenemos que soltar las huellas del pasado, esas huellas que todavía nos duelen. ¿De verdad todavía nos duelen? ¿Que nos pasa que no podemos avanzar? Dejemos de estar aislados.

El otro día me dijeron que la sangre se renueva cada 4 meses y que nuestro cuerpo tarda 7 años en renovarse por completo. Algunas partes muchas veces en siete años, con lo cual... nuestros cuerpos dolidos, ni siqueira son los que vivieron nuestra excusa para no movernos. Nuestros cuerpos de hoy ni siquiera estuvieron presentes en la mayoría de las situaciones o emociones vividas que hoy nos atan haciendo las veces de anclas. ¿Cuáles son nuestras anclas?


"Prometete a tí mismo dejar ir el pasado. Lo que ocurre, ocurre. Desarrolla el hábito de soltar el pasado ahora, así podrás mantenerte centrado. Todo es temporal. Todo esta cambiando. Todo pasa para pulirte la perspectiva".

jueves, 11 de noviembre de 2010

Muerte a la Mente! Siento, fluyo, luego existo.

XY: de qué pensas que depende la conexión?
XX: de Fibertel.

 

¿Cómo es que un día podemos conectar con alguien al punto de que el silencio sea parte de la conversación y al día siguiente –o tal vez al próximo instante- estar a kilómetros en una misma habitación? 
¿Qué pasa en el medio? ¿De qué depende? ¿De cuánto nos imposibilite nuestra mente? ¿De lo que creemos que percibimos del otro? ¿De lo que esperamos del otro?

Aprender a aceptar. Comprender. ¿Hasta qué punto el aceptar no deviene en conformismo? ¿Cuál es el límite del conformismo, la disconformidad no asumida? ¿Que pasa cuando a pesar de, te hace falta más? ¿A qué refiere ese más? Más entrega, más fluidez, menos temor, más amor, más cuidado, mas naturalidad. Naturalidad. ¿Se pide el amor o se es amado? ¿Se pide afecto o se recibe? Pasa o no pasa. Fluye o no fluye. Se está receptivo o se está cerrado. Se esta predispuesto o se esta enroscado. Se siente lo que se vibra o se cae la conexión.

¿Cuál es la diferencia entre aceptar lo que el otro te puede dar y renunciar a lo que esperas? ¿Cuánto esta dispuesto a conectar con vos una persona que, cuanto más te abrís, más fría y distante se vuelve? Confianza no es descuido. Confianza es entrega, es amor. 

¿Cuánto podes relacionarte con alguien que se vuelve afectuoso cuando te retrotraés? Es decir, cuando decís "ok, me pudrí", el otro se activa. Se vuelve cariñoso, cuidadoso y atento hasta que te ablandás. Y cuando volvés a tu estado afectivo, se acabó, vuelve a la mezquindad.

Cuando la mente muere, hay amor. Cuando hay amor, muere la mente. Cuando te entregas a alguien por amor, tu ego se disuelve. Y la disolución del ego es dolorosa. La dualidad es la causa del dolor, no la unidad”.

 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Aquella solitaria vaca.

"Nosotros no dejamos el cuerpo, es el cuerpo quien nos deja. Eso es la muerte. Cuando tu dejas al cuerpo, eso es meditación". (Sri Sri Ravi Shankar)



Nunca me había puesto a pensar tan gráficamente a la muerte. Siempre imaginaba que moría, mi cuerpo se hacía polvo y yo me unía a una energía global de la que me separé al nacer. Mamá dice que cuando tenía más o menos 5 años hablaba de la reencarnación. Decía que "al morir, nos íbamos al cielo para que nos arreglasen, para luego volver a estar listos para salir y meternos en otro cuerpo".


Como el aire que entra en un globo y al desinflarse, entra en otro, y en otro. Los globos son como nuestro cuerpo, aguantan hasta que ya no tienen fuerza y pierden la compostura y la vitalidad. Lo increíble es que, mientras tenemos esta relación utilitaria con nuestro envase, no somos capaces de ponernos a pensar en el combustible que utilizamos para mover toda esa maquinaria.

Nos metemos sangre de otros animales a los que maltratamos hasta asesinarlos, nos metemos muerte en el cuerpo y con esa comida, afrontamos la vida diaria. Digiriendo la muerte de otros, muerte que avalamos 'inconscientemente' o bien conscientes de no cuestionarlo.

Yo quiero limpiar mi cuerpo de todo lo que la sociedad me enseñó como 'normal' y 'bueno'. No quiero formar parte de situaciones que no me describen. No quiero ver más gente borracha en un boliche, no quiero ver más gente drogada ilegal o legalmente, no quiero ver más gente dando cátedras de convivencia cuando se espantan porque en china metan gatos en un jarrón, cuando ellos se meten animales en el estómago, despues de haberlos aniquilado y masticado. No quiero escuchar más gente que se horroriza por los rituales de sacrificios humanos de otras culturas, cuando se hace culto a la muerte en cada asado.

Yo no soy argentina, soy del mundo y no me cabe el asado. Me cabe el encuentro, el compartir una comida. Lo demás, forma parte de todas las incoherencias en base a las que vivimos sin cuestionar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Love is knowing we can be.

"Cambia su alma por un juguete mecánico, 
ha hecho un trueque del ser por el parecer,
de la grandeza por la función social".
(Ch. Boudouin)

 
En sus orígenes, la palabra persona designaba la mascara que llevaban los actores en el teatro antiguao y en las fiestas totémicas. Indicaba el papel que interpretaba cada uno y permitía resonar la voz, de ahí el nombre: per sonare (resonar a través de).

Jung dijo: "Puede decirse sin demasiada exageración que la persona no es lo que uno es en realidad, sino lo que él mismo y ls demás piensan de él". Es decir que la persona no tiene nada de real porque resulta de una especie de compromiso entre el individuo y la sociedad. Se tiene un nombre, se adquiere un título, se asume un cargo, se es nombrado para un puesto determinado y uno encarna todo esto. 
 
En su libro El universo secreto de los sueños, Pierre Fluchaire afirma que "aquellos en los que la persona está mal adaptada a su verdadera naturaleza, tienen un comportamiento desmañado, porque se sienten mal en su papel y mal consigo mismo: por ejemplo, los desafortunados a los que nada les sabe bien. Su persona no es más que una simple apariencia y tiene muy poca relación con la realidad que existe en él. Pero el acaba por creerse el juego y se identifica con la persona, y se lo cree tanto, que la verdadera naturaleza poco a poco desaparece, se aniquila".

El problema de no poder estar en silencio con uno mismo es que la cabeza se llena de ruidos que no nos describen. Y esa no es nuestra naturaleza. Nuestra naturaleza es la naturaleza misma, el silencio, la armonía, el control, el constante cambio, el equilibrio. Todo lo demás forma parte del mundo que armamos para evadir los ruidos e imágenes que proyecta nuestra mente cuando estamos en silencio. Miedo a nosotros mismos. 

Necesité de mucho tiempo en soledad para entender cómo tratarme. Necesité miles de hojas para dibujar lo que no podía poner en palabras. Necesité usar mis cuerdas vocales para cantar lo que otros habían entendido mejor que yo. Necesite miles de cuadernos para hacer un mapa de sitio de como iba entendiendo mi mente y la forma en la que percibía el mundo. Recién cuando empecé a vivir en comunidad conmigo, cuando pude ver que yo misma era una persona a la que debía respetar, proteger, cuidar y mimar, pude ver que había un otro. Un otro distinto, con otros lentes, un otro desesperante y aterrador. 

Pero no es sino a través de la interacción con el otro, que descubro a diario quién soy y quién quiero ser. Al menos en contraposición. Mirar para adentro y ver que hay sombra, que hay hechos que al recordarlos aún hoy nos hacen cerrar los ojos, abrazar esos secretos, abrir las puertas y hacerlos verbo: comprendernos. 

"En ningún caso, bajo ningún aspecto, vale la pena seguir siendo un extranjero para uno mismo".





viernes, 5 de noviembre de 2010

Metanse la Nueva Ley de Medios en el CULO: Manifiesto antiperiodista.

"Más que querer ver la cara oculta de la Luna que está lejos de nosotros, 
podríamos intentar mirar la cara escondida de nuestro propio espíritu"
[J.B. Priestley]



Ah no, pero por suerte llegó la nueva ley de medios que además de ser una bati ley, va a cambiar la forma en la que las personas se pisan unas a otras para conseguir un puesto en los medios.

“Crisis de confianza”. Así describe Gilles Lipovetsky en su libro “El crepúsculo del deber” no sólo a la relación entre los medios y sus lectores, sino también a la de los media con sus no lectores, posibles compradores de sus páginas. Es demasiada la responsabilidad que asumen los comunicadores como para que resulte tan fácil denunciar su “falta de responsabilidad y voyeurismo” y que no se pueda apelar a la denuncia por ser cierta.
El Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, establece en su  primer Principio (y para qué seguir leyendo el resto), el derecho del pueblo a una información verídica. La vorágine depravada por vender números en cada edición o por obtener puntos de raiting o de audiencia, sumado al eterno historial de engaños y ocultamiento de información no sólo por parte de los medios, sino también por parte del Gobierno y otras entidades que, mientras que simulan estar representándonos, hacen que, como dice Lipovetsky, exista “una sospecha respecto de los medios”, por su falso tratamiento de las noticias, por no brindar la información de manera objetiva, convirtiéndose, según el autor en “símbolos de manipulación, de impostura, de insignificancia, de falta de respeto hacia los hombres”. Me dan asco los periodistas.
Si bien concuerdo con lo que plantea el filósofo, creo que su análisis debería extender la responsabilidad. Que éste sea nuestro periodismo no habla sino de lo mucho que nos interesa como sociedad enterarnos, saber. Somos responsables todos, todos nosotros como sociedad. Y no desde cada una de las profesiones que hemos adquirido, sino desde cada uno de los que hemos llegado a ser, como personas, con sus valores. Todos somos responsables. No ellos, no él o ella: todos.
Dentro de la idiotizante canastita de conocimiento social a partir del cual, por ejemplo, se sabe que un té con limón ayuda a mejorar la garganta cuando duele, también es “sabido” que “los periodistas escriben en función de quién paga la pauta”. Ese es el mensaje que corre de boca en boca cuando uno pregunta a los ciudadanos por la credibilidad de sus medios. Pienso que eso sucede porque los lectores no nos hacemos respetar. Porque compramos los diarios y las noticias, aún sabiendo que las leemos mirándolas de reojo, con desconfianza. Porque no hay diferencia, en el fondo, entre la confianza que se le tiene al bastardeado diario “El Argentino” o “Clarín”. Todos mienten, todos tergiversan, todos ocultan e informan según lo que les permitan decir en función de quién paga la pauta que paga los sueldos. Pero nosotros, como siempre, nos quejamos pasivamente. Si queremos buena prensa: exijámosla, no compremos mentiras. No compremos más los diarios. No los leamos más porque para leer esas páginas, increíblemente sería mejor leer a Cohello.
Es nuestra responsabilidad porque preferimos, como sociedad, no enterarnos. La verdad no vende, aburre. Si la prensa escribiera de manera independiente y objetiva nos podría a los lectores en un lugar frente al que no sabemos como responderíamos. Implicaría una responsabilidad que habría que ver si querríamos asumir. Comprender que tenemos responsabilidad implica, inmediatamente, que actuemos. ¿Podríamos dejar de lado la indiferencia ante los acontecimientos ya no pudiendo alegar que no somos bien informados?
Respecto de esto, el autor señala: “cuando los media se erigen en el ‘cuarto poder’, el tema central ya no es el de los derechos de la información sino el de los deberes que resultan del papel creciente de la ‘mediocracia’”. Es magnífico que exista un eje ajeno al poder político capaz de controlar, mediante la denuncia masiva, que los políticos cumplan sus plataformas políticas o que actúen en función de lo que juraron cuando tomaron posesión de su cargo público. El problema no es sólo que el periodismo esté manipulado por intereses, el problema es que nosotros, como sociedad, no hacemos nada más que quejarnos. Queja pasiva. No necesitamos pensar, como dice el autor, que “la consideración  de las consecuencias deplorables o catastróficas para los hombrees y las instituciones democráticas sirven cada vez de incentivo para la reactivación del principio de responsabilidad”. No necesitamos amenazas para actuar como comunidad, necesitamos conciencia, ser responsables, primero, con nosotros mismos y, en consecuencia, con nuestros conciudadanos. Estamos amenazados, incluso por nuestro medio ambiente, por no haber actuado como comunidad. No necesitamos esperar un político que nos guíe, todos deberíamos convivir de manera política, el problema es que no nos unimos, no actuamos como sociedad conjunta y, en general -por no decir siempre- responsabilizamos a un otro por los errores que cometemos o que dejamos se cometan.
Los media deberían competir por la mejor prensa, en vez de competir por la venta, o deberían sincerarse y escribir letras inconexas que no formen palabras. De esa manera estaríamos siendo tan informados como ahora, sólo que ellos, hasta resultarían simpáticos por ser, al menos, honestos. En la carrera por la venta de números, el periodismo se ha olvidado de la pasión por la verdad y la escritura, de la responsabilidad, en verdad en un principio romántica, que lo posicionó como herramienta de control, ante la falta de funcionamiento de la justicia.
Pero no es sólo el periodismo, como dice Lipovetsky, el que es “perverso”. Nosotros, como ciudadanos, también lo somos, porque por no asumir responsabilidad permitimos que ocurra, y que la mentira y la tergiversación de la información reinen en los titulares.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Del cuaderno al blog



Una noche, más o menos en julio, escribí en mi cuaderno mientras viajaba en el 152: 

Hay veces en las que ni quiero poner música, pero me pongo los auriculares caminando por la calle o sentada en un bondi, simplemente a modo de tener carnet de no pertenencia a la realidad. Como el cartel de do not disturb de los hoteles. Tengo los auriculares, "no estoy prestando atención".
Hay veces que no quiero saber nada, que no quiero ni siquiera que me pregunten la hora o dónde queda la calle Junín. Quiero estar adentro mío e incluso ponerle dos tapones a mis oídos. Quiero escuchar los sonidos del ambiente desde el aislamiento, desde la supuesta indiferencia. A veces ni la música describe mi estado de ánimo, y por eso es que ni la escucho. No importa si es un buen o mal estado de animo. Simplemente soy, existo, pululo entre la gente deseando ser transparente. Y, de manera inerte, me subo al bondi y busco un asiento que mejor sepa hacer de cuevita contra una ventana para pasar desapercibida y no tener el bajón de encontrarme con alguien en el bondi. No quiero charlas de ascensor esos días ni contestarle a un desinteresado de manera desinteresada. Ni siquiera el coqueteo pasajero es divertido, ni lo contemplo. No surte efecto, y la efímera tensión con el galán vial, perturba.


Otras veces, si nadie me habla, hablo sola o con alguna de todas las que conformamos mi yo.

martes, 2 de noviembre de 2010

Fui la minita que se desmaya en el subte



No puedo decir que nunca me pasó ésto, pero sí que hace mucho no pasaba y que estrené el subte. Sabía que me iba a desmayar porque cuando era chica me pasaba tan a menudo, que había, incluso, aprendido a darme cuenta unos segundos antes. Entonces, me sentaba donde estuviera, apoyando mi espalda contra la pared más cercana, la cabeza descansando sobre mi frente contra las rodillas y mis brazos acurrucando mis piernas contra mi pecho. Cerraba los ojos y me dejaba ir. Cuando me despertaba, transpirada, con tensión en la nuca y pálida  esperaba a que la presión subiera lentamente, me ponía de pié y seguía caminando.
Me desmayé en ferreterías, supermercados, boliches, recitales, en la costa, en cabildo, no en todos lados, pero sí en algunos. Hoy agrego linea D a la lista.


No pienso agregar más ramales del subte, a partir de mañana voy a venir a trabajar en bici.

viernes, 29 de octubre de 2010

Reality Show

¿Que es realidad y qué no? Incluso cuando creemos estar despiertos... que hay de todo lo que percibimos sobre lo que vemos? de todo lo que sentimos en función de como percibimos lo que vemos? de donde sale y donde queda todo eso que uno siente y resiente basados en nuestra interpretación sobre las intenciones de cada uno de los participantes? Como si fuéramos narradores omniscientes de lo que vivimos. No es necesario justificar nuestras fuentes para pensar y enjuiciar según lo que creemos que sabemos, lo percibimos  o actuamos como si estuviéramos seguros de estarlo. Igual, nos condiciona. Estemos errados o no, hay algo intangible que se adueña de nuestra mente por unos instantes, qué es eso? hay veces que lo que sentimos se siente en el cuerpo. Y el cuerpo reacciona, y la mente se agota. Vivimos estresados por no saber vivir. Por no entender que lo que hasta hoy creímos vida, no era vida. Era sumisión a la profecía de auto cumplimiento global. Todo se va al carajo. Obvio, responsabilizar únicamente al destino, nos lleva a eso. Tenemos responsabilidad. Hagamos algo. Dejemos de buscar un líder ideal, de esperar al mesías, y demonos cuenta que hay mucha gente que no come. ¿Cómo podemos ayudar al mundo? ¿Cómo podemos hacer para sin guerra entender que el mundo ya no debe seguir como viene? Tenemos que ver más que nuestra propia persona. solo hace falta que nos despertemos. Que se nos retuerza el estomago cada vez que hagamos de cuenta que nos olvidemos que vemos. Que ellos, a quienes culpamos, nos lo harían si tuviéramos palabra. Son un reflejo de lo que les permitimos que sean. Y nosotros deberíamos dejar de ser el reflejo de lo que se nos permite. 

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Cuán sincera soy al escribir en mi blog?



La verdad no me lo planteo nunca porque siempre creo que escribo realmente lo que siento... ¿pero no hay facetas de mí que esconda? Y ahí me puse a pensar y me dí cuenta que dejarse limitar por una voz externa -por más que suene al libro de verdades de Cris Morena, o a frase de calendario en tarjeta que se vende en el subte- es realmente estúpido y frío conmigo. Porque lo peor es que, en el fondo, la voz que escucho no es sino mi interpretación sobre mi percepción de una no realidad, de algo que no es mi realidad, pero tal vez lo fue, o así lo viví. ¿Quién es ese otro? ¿A quienes corresponden esas voces? ¿Quién me dibujó? En el fondo, no somos más que animalitos indefensos, vulnerables y de mente muy frágil en busca de amor que nos haga de cuevita, que nos proteja, incluso, de nosotros mismos. Porque muchas veces no podemos cuidar nuestro propio cuerpo.

Hay que sentirse cómodo en uno. Hay que bancar cada uno de nuestros alter ego: la pacifica, la histérica, la neurótica, la insensible, la llorona, la celosa, la controvertida, la que baila y la que sostiene ropa en los boliches. Soy la que sale a caminar, la que quisiera tener más tiempo para poder volver a salir a correr. Sentarme en el lago. También soy la que lee compulsivamente o no lee durante meses, pero sigue comprando libros porque los ama, pero los va apilando en su escritorio, a modo de sombra. Hasta que un día dejan de ser sombras y se convierten en ventanas con aventuras y me sumerjo en todas y leo compulsivamente. El resto, es cíclico.

También soy la que dibuja compulsivamente en todos lados, en la facultad, en el bondi, en el subte, en el laburo, en la casa de un amigo, donde sea que tenga ganas de pintar - que en esas épocas es casi todo el tiempo- y les escribo pensamientos míos o de otros a los que admire.

Música es raro que no esté escuchando. Solo cuando duermo no escucho música. Ahora le cambié las cuerdas a la guitarra y toco, cuando me place, pero siempre tengo ganas de tener más ganas como para tocar y cantar. Me critico a mi misma por eso, me digo que soy vaga.

Me gustaría empezar a estudiar cine y para eso tengo que ver películas que no estoy viendo, y eso me da un poco de fiaca. No me quiero colgar. Después me voy a arrepentir.

Sueño, sueño constantemente con revoluciones sociales de paz, cambios genuinos, compromiso. Sueño con comprometerme mucho más socialmente. Me da dolor de estómago pensar en la gran injusticia que es el mundo para la mayor parte de la población del planeta. Si tan solo nos diéramos el lugar de ponernos en contacto, la vida tendría otro ritmo.

No voy a releer, publicar entrada.

jueves, 7 de octubre de 2010

Si lo ves, no podes seguir así.




Aunque todas las películas reflejan, a su modo, aspectos sociales, algunas son específicamente escritas y producidas con un fin, una meta, un mensaje particular, como un repique de campana. Despertemos, estamos en problemas. Lejos, cerca, algunos, pocos, muchos, desigualdad, injusticia.

No deberíamos necesitar una película que nos dijera que hay gente que se muere de hambre. No deberíamos necesitar un documental que hable sobre como Nike explota niños a partir de los cuatro años siendo una multinacional que, con lo que invierte en publicidad al año, podría pagarle el sueldo a todos sus empleados y evitar la explotación infantil. Pero nos gusta, nos gustan los slogans como "just do it". Avalamos la impunidad.

Estamos fanatizados por McDonalds, una compañía que tiene denuncias a lo largo y ancho del globo por abuso y explotación de sus trabajadores, por venta y apología de una dieta llamada "comida chatarra" que causa cáncer, enfermedades de corazón, diabetes y artritis, según expertos. Pero a Ronald ésto le parece poco, además, utiliza numerosos recursos naturales para la producción de las montañas de basura en las que terminan sus envoltorios de papel, cartón y plástico.

Si hablamos de recursos naturales, con el solo focalizarnos en la tala indiscriminada de árboles, ya deberíamos tomar conciencia de que estamos destruyendo nuestra selvas tropicales a un ritmo del 1.8% anual, es decir, 16 km2 a la hora colaborando directamente con el calentamiento global del planeta y con el efecto invernadero. Principalmente en Brasil, Zaire, Indonesia, Perú, Méjico, Canadá, India, Nigeria. La madera tropical se usa para todo: desde mesas y ataúdes hasta para hacer escarba dientes, papel higiénico, carilinas. Somos nosotros, los consumidores finales, los que tenemos que tomar conciencia. Y, al menos, moderar el uso. No necesitamos que la pasta de dientes ademas de venir en un envoltorio de plástico, venga en una caja de cartón que a su vez está plastificada y tiene numerosos colorantes para hacer del producto algo atractivo, para que el ser humano, superfluo, compre.

Y lo peor, lo peor de todo, es que ni siquiera somos felices en un mundo tan descuidado. Por que el problema no es el planeta, el problema somos nosotros, nuestras mentes adormecidas. No nos hacemos responsables.  Estamos a la espera de un líder, de un buen hombre, incluso de Jesús. Nos tenemos tanta confianza que pensamos que el advenimiento de una persona puede cambiar las cosas. Todos seríamos líderes si quisiéramos asumir esa responsabilidad. ¿Porqué no nos despertamos uno a uno y nos agarramos de las manos para luchar por un cambio? No necesitamos una guerra, necesitamos dejar de pelear. Necesitamos vernos, saber que hay más personas que nosotras. Necesitamos dejar de poder dormir en paz sabiendo que la mitad del planeta no come.

Perseguimos una felicidad basada en la destrucción de nuestra casa y en la compra de objetos materiales. Hay personas que sólo son felices comprándose cosas nuevas. Hay personas que se la pasan el día comprando sin conciencia y, la mayoría de las veces, sin necesidad. Pero no importa, porque la regla básica del sistema es chuparnos la sangre entre nosotros, así se nos impide que reaccionemos.

Ni siquiera tenemos tiempo libre para disfrutar. La felicidad y el goce son inalcanzables para la mayor parte de la población mundial porque el sistema se la robó. Se robó la libertad y, con la libertad, el tiempo de cada uno de poder mirar para adentro y conectarnos, de poder permitirnos cuestionar lo que vemos, lo que hacemos, lo que decimos, nuestra propia coherencia.

Lo que importa no es quien inventó la pistola, sino quien aprieta el gatillo. No nos podemos hacer los distraídos para siempre.


ALL WE NEED IS LOVE.

martes, 28 de septiembre de 2010

De mitos y crisis

crisis

1. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. Escasez, carestía.
7. Situación dificultosa o complicada.





Nacer es una crisis. Es un cambio brusco, de nadar a en la placenta a ser golpeados si no respiramos. Médicos, llantos, personas, voces, contacto directo, desprotección protegida, amamantarse, pañales, miedos ajenos, propios, confianza y entrega, o sumisión.
Desde que nacemos hasta que finalmente cerramos y volvemos al silencio, crisis. Constante aprendizaje. Entonces, crisis que se mantiene en segundo plano (incluso en momentos inolvidables). 
Está la de la adolescencia, crisis. Ser un maldito teen es vivir en crisis, ese intento de entender a las recién despiertas y, por tanto, recién descubiertas hormonas. Entonces, nos frotamos, como los gatos, contra otros seres en crisis que tratan de entender sus hormonas frontandose contra vos y otros como vos. Entonces, ahí ya tenemos dos crisis que se suman, la del constante aprendizaje con la de el empezar a mirar para adentro y luego animarnos a cuestionar nuestros pilares y los de quienes nos educaron.
Después, la crisis de quinto año (que se suma a la de la adolescencia -que todavía no superamos- y a la de constante aprendizaje). Quinto año del colegio, qué gran mito! Definitivamente no me pareció gran cosa, el viaje de egresados fue surrealista, el ícono de la mentira. Todos son amigos, todos se conocen, todos pasandola super en base a alcohol intravenoso, todos vestidos de alguien que todavía ni conocen, todos contra todos, todos todo. Me acuerdo que en el tercer día del viaje de egresados, falté a una excursión y me fui a sentar al Nahuel Huapi y me dije: qué bajón el viaje de egresados!
La crisis de la carrera, del abandono de carrera, de la inscripción a la carrera, de la duda, los proyectos, la crisis de vivir y de que te vivan, la crisis del amor imaginario y del amor tangible, el choque entre el ideal y lo real. Los deseos, la desilusión, el amor, la primavera y el otoño. La crisis de la música, del arte, de la seriedad y de la alegría. Crisis es vida. Vida es sangre que corre por tus venas. Venas que transmiten a todo el cuerpo y ya no con el envase en el cual estamos metidos. Lenguaje, transición, comunicación y emoción. 
Mientras tanto, también podes tener (si estás de novio), las conocidas crisis del mes, de los dos meses, de los 3 meses -según la Cosmopolitan-, de los 6, del año. La crisis de compartir, de entregarse y recibir a otro. La crisis del noviazgo, del matrimonio, de la asociación, la crisis de la crisis.

Yo tuve, con El Diario de Hormiga, la crisis de los seis meses. Me pasó. De repente, tenía tantas cosas por decir, tantas cosas que me estaban pasando, que no supe por donde empezar. Y entonces, me constipé mentalmente. Las palabras ya no salieron más, los dibujos ni se asomaron, los libros se congelaron. Pero respiré, aprendía respirar. Aprendí la importancia de respirar. La meditación purga, sin palabras, lo que no quiero expresar. Es mi mente comunicada con mi cuerpo. Es mi cuerpo en contacto con su propio ser. Soy yo, en mí. Estoy liviana, estoy soltando, estoy empezando a entender. Estoy sincronizada. Estoy.

martes, 31 de agosto de 2010

Mi frecuencia


Foto: Carolina Teitelbaum.

Nací el 23 de julio del cuarto invierno de la década de los ochenta, siglo anterior. Hija menor de una familia de seis, crecí rodeada por el verde y la falta de hormigón. Campo, olor a pasto húmedo, escarcha invernal, grillos nocturnos, perros corriendo, infinitas estrellas, flujo de imaginación. Crecí bailando los Beatles con mis hermanos iluminados por el fuego alrededor del hogar, al compás de las llamas. 
Soy estudiante de periodismo, pero estaría describiéndome de manera incompleta si no mencionara que expreso lo que no puedo poner en palabras a través del dibujo desde mi niñez. Tengo una inagotable afición tanto por la música, la pintura y la fotografía, como también por todos aquellos mundos en los que uno se inmiscuye movido por las emociones. Aficionada del movimiento, el compromiso, la conexión y el consecuente cambio. 
Recientemente estudiante de montaje cinematográfico. Dí con el séptimo arte al buscar un lenguaje en el cual se pudieran contar las distintas realidades que no son consideradas noticia hoy, aquellas que jamás tienen auspiciantes, las que tienen que ver con lo emocional en cada uno.
Aplaudo de pié artistas como Jim Morrison o John Lennon, por buscar encontrarse con ellos mismos y, por ende, con sus ideologías, y, también, por llevarlas a la práctica sin importar consecuencias y evitando grises; Freddy Mercury, por su inagotable talento; Chomsky, Nietzsche, Schopenhauer o Freud, por promover en uno un cuestionamiento constante y hacia todo, asegurándonos de arremeter contra la vida vivida desde el prejuicio.
Huyo, finalmente, de mi posible participación en la difusión del abatimiento mental, de la consecuente desidia en la búsqueda de ideales, del no movimiento y del no abandono de la queja pasiva.

viernes, 6 de agosto de 2010

Dichos populares



Cuántas veces habré repetido frases sin haberme detenido a pensar qué significaban, como decir que entrar a una iglesia da paz. A mi me da igual. Si entrara a un supermercado en el que los clientes tienen prohibido hablar, creo que me pasaría lo mismo, el silencio me conmovería.

En la novela de ciencia ficción de Colin Wilson, Los parásitos de la mente, el protagonista descubre que la conciencia humana ha sido esclavizada, sometida e intimidada por un extraño parásito que se ha estado alimentando de ella y le ha estado chupando su energía durante siglos. El miedo, la superstición, una estrecha visión de la realidad, y la repetición de musts sociales son la materia prima de éstos parásitos mentales.

¿Qué quiere decir más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer? Wilson nos insta a que nos demos cuenta de cuales son las trabas que condicionan nuestra realidad , para poder liberarnos de ellas, incluso siendo ésta, una empresa dolorosa, aunque posible si no nos empeñamos en racionalizar el cansancio y la inercia que sentimos, admitiéndo cuán acosados nos sentimos por un sistema que nos oprime y limita.

¿De verdad es mejor lo malo conocido? Ni a palos. A mi me da más pánico lo que conozco, que lo que no. Lo desconocido, al menos, puede ser anécdota. Lo malo conocido, otra vez sopa.

martes, 3 de agosto de 2010

Mi deseo: love.

Quienes creen en la posibilidad de un cambio social inminente, no son optimistas con respecto a la naturaleza humana; confían más bien en el proceso transformativo en cuanto tal. Habiendo experimentado algún cambio positivo en sus propias vidas -más libertad, sentimientos de afinidad y de unidad, mayor creatividad, mayor capacidad para controlar el stress, sensibilidad para captar el sentido de las cosas- admiten que otros pueden cambiar también. Y creen que si un número suficiente de individuos llega a descubrir nuevas posibilidades en sí mismos, acabaran formando de forma natural una conspiración para crear un mundo propicio a la imaginación, el crecimiento y la cooperación humana. (La Conspiración de Acuario, Marilyn Ferguson)




Me preguntaron ayer qué pensaba sobre el futuro. Cómo lo veía, más exactamente. La verdad, no lo veo. No veo futuro si no veo personas que se vean a sí mismas. No puedo pensar en un proyecto social si no veo comunidad.
En el último tiempo, se me dificulta poder escribir porque todo lo que tengo para escribir es que deseo profundamente que, como raza, nos conectemos y nos comprendamos. ¿Qué estamos haciendo?
Cada vez más me siento parte de algo que me aleja del todo, y a la vez, me conecta de una manera más genuina a esa vibración que comprendo desde la falta de palabras, que comprendo desde lo que vibra en mí.
Mi deseo, por mi visión de futuro, es que abandonemos el lenguaje y nos dediquemos a leer lo que hay dentro de cada uno de nosotros, lo que dice nuestro cuerpo -que no dicen nuestras palabras-, que toquemos las teclas de nuestro piano que no sabemos manejar y evolucionemos. La evolución individual hace a la evolución colectiva. La evolución colectiva, el respeto por uno, por el otro, por el todo, hace al futuro. El futuro es vida. El hoy es vida. Vivamos.

lunes, 26 de julio de 2010

At the beggining...

Me siento el agua, qué contento el mío.


Es injusto estar con alguien que se mezquina sentir cosas por mí. Lo veo como a un pequeño gatito agarrado al borde de la pileta, no queriendo ni ver el agua mientras que lentamente mete la patita. Basta. ¿Tengo que convencerte? Entiendo los miedos, pero no me banco los grises. Creo que la única forma de saber si alguien va con uno es siendo uno, no existe estar, pero calculando, midiendo, reprimiendo, congelando, evadiendo. 

Me dí cuenta de qué manera no quiero relacionarme, y entonces, cuando empiezan la razón y las vueltas a intervenir, indefectiblemente, empiezo a irme (estando ahí) porque me da fiaca. No me da gracia no encontrarte cuando te miro a los ojos, pero me da ternura cuando finalmente hacemos contacto, nos vemos, y nos miramos por horas . Me gusta que no entiendas lo que vibramos y me retuerzas como a un bollito de harina y me esparzas arriba tuyo.


Me da pena que no fluyas porque me vas a terminar apagando. Y después, no existe el después. Existe el ahora, éste es el momento en el que te mostrás, me muestro, y si nos gustamos, seguimos. Si constipamos la situación, no fluye. Y Después ya no me va a interesar que me muestres el menú, no voy a pedir nada.

viernes, 23 de julio de 2010

La Hormiga está de fiesta!



Podría decirse que despido un año de mi vida espectacular. Bienvenido 2010 para mi. Si, me encanta el 31 de diciembre, pero el año nuevo en sí, para mí, empieza en mi cumpleaños. Despido un año extraño, de mucho viaje hacia adentro y de una espectacular expansión y contacto.

Me gustaron los 25 años. Cuartito, Cuartito de siglo, cuarto de vida, cuarto creciente, siempre creciente. Hace un año caí en la cuenta de que yo era también lo que me metiera en el cuerpo y lo que hiciera con él. El diez de julio del año pasado dejé de fumar, y un mes más tarde, dejé de comer carne y empecé un viaje adentro mío del que nunca vuelvo, pero sin embargo vivo acá. Así lo vivo, me siento una espectadora de mi propia vida.

Aprendí a escuchar cada una de las partes de mi cuerpo y a ponerme en contacto con él, a entender porqué lo cuido. Comprendí de qué manera lo hago, porqué soy quien soy. Que me ofrecí en cada una de las etapas. Entonces, desapareció mucha oscuridad. Empecé a flotar y a sentir. Entiendo que, a medida que emprenda el camino de la coherencia (entre mi discurso y práctica), la armonía tiene que ser lo que me describa. Armonía conmigo, con el otro, con ése otro, con la naturaleza, entender que soy parte del todo. Armonía en el silencio, armonía de la soledad, del contacto.

Pero a veces, a veces, resulta complicado. Einstein dijo algo que me quedó grabado: "Existe una gran contradicción entre mi deseo de justicia social, el logro del compromiso social y mi absoluta falta de ganas de estar acompañado ni por otros hombres ni por comunidades. Me considero un solitario total".

A mi me pasa eso tal cual. Me apasiona el contacto, pero al mismo tiempo me desanima. No tengo más ganas de charlas de ascensor. No quiero más gente diciendo que es feliz, fumando compulsivamente, comiéndose las uñas y tomando rivotril. Hay otra forma, hay que buscarla. No somos tan inentendibles como creemos, lo único que tenemos que darnos cuenta es que cuando no estamos siendo sinceros con el otro, tampoco lo estamos siendo con nosotros, sino, no estaríamos disfrazando lo que decimos. Tengo ganas de vivir así, como soy, sin tanto ruido, ni teniendo que procesar el ruido por otro, que no se anima a escucharlo.

En algún momento quiero vivir en el sur. Y tener una huerta, muchos bastidores, pinceles y pinturas. Quiero un amor que fluya y con el que no nos mezquinemos cariño ni cuidado. Flores, pasto, montañas, lago, libros, café, manta, cerros, naturaleza, contacto...


Felíz cumpleaños Coni, que los cumplas muy felíz*.





* para mi felíz suena más felíz, si va con tilde.

miércoles, 14 de julio de 2010

Niño moderno: NO confundir tolerancia con descompromiso!

Un amigo posteó en Facebook ayer (día de marcha catoliquitch):

Qué verguenza la marcha de hoy por favoooooor!!!! Todavía se pueden juntar 200.000 personas a hablar huevadas y decir hipocresías... triste muy triste.

y una amiguita de él, contestó: ¿Cuál de las dos marchas qué vergüenza?





Y yo me pregunto: ¿Cómo es que todavía no sabés cuál de las dos marchas da vergüenza? 

La verdad, ésto me parece como una parte de alguna película de acción que podría llamarse Los Simios Depredadores Vs Live and Let Die. No, disculpame, pero no te puede dar lo mismo una marcha que la otra o no tener una postura sobre algo que esta dividiendo a un país en dos. ¿Se puede ser TAN gris?




Me parece insólito que tenga que discutirse si hay personas que pueden casarse o no. Entrevisté a uno de los teletubbies católicos que organizan las marchas hace unos días, y me dijo que el estaba en contra porque creía que "el matrimonio está pensado como Dios lo hizo: para un hombre con una mujer". ¿Es posible no darte cuenta de que lo que estás diciendo es una estupidez?

No contento con su bla bla bla con el que creía fundamentar lo que él entiende que Dios piensa, me dijo: "Para que un chico crezca sano, tiene que tener un papá y una mamá". Yo le pregunté si la combinación era garantía de comrpomiso como padres. Me aseguró que si. ¿Le pregunté cómo es que no funcionó su regla con mis padres? Y me dijo que había tenido mala suerte. ¿Sos un tarado?

En la discusión de facebook la gente decía que había que saber escuchar todas las opiniones, respetando al otro. ¿Como se puede respetar la opinión de una persona cuyo motor de acción es la falta de respeto por el otro? Ser moderno y liberal, no es fumarse todas las pipas. Es poder darte cuenta hasta qué punto estás dispuesto a escuchar cosas que, cordialmente, van en contra de tus ideales. me parece mucho más violenta una persona que defiende una cosa así, que una cachetada misma.


BASTA DE GRISES!
Por gente cuya postura es la no postura, es que estamos como estamos.

viernes, 9 de julio de 2010

Y de repente...




entre un montón de gente... nos vimos.

domingo, 4 de julio de 2010

Así que, prefiero mejor nada.



Qué increíble que ya ni nos entendamos un mail. De por sí, siempre me intrigaron los vínculos, su intensidad y duración; cómo una persona podía conectarse con otra; "lo implícito", lo que uno ni tiene que decir porque se entiende. Me intriga que se entienda.

Ahí es cuando veo una imagen en mi cabeza similar a las fotos que se sacan sobre avenidas a la noche, con más tiempo de exposición, esas donde las luces de los autos son pura energía viva. Y de repente, se hace de día.

Cómo es posible entenderse sobrenaturalmente con una persona y que, de repente, ni siquiera ningún ni siquiera. ¿Cómo es posible que nuestros discursos sean tan polares? En qué momento pasamos a estar viéndonos desde andenes distintos, estirando la mano no queriendo soltar, pero asegurándonos de estar poniéndonos en el freezer. En qué momento empezó a ser normal no tener ganas de vernos o de escucharnos las voces, ¿en qué momento? ¿Cuándo nos dejamos de entender y empezaron a incomodarnos los silencios?

Si vos fueras yo, te respondería: En el momento en el que la vieron y se hicieron los boludos. En el momento en el que fue más fácil quedarse callados y no hablar, haciéndose los que no iban a darse cuenta que había pasado. En el momento en el que el maltrato fue el camino que optó para marcar la distancia. En el momento en el que te empezaste a dar cuenta que no se puede admirar a alguien que tiene un discurso que no se condice con lo que hace. Y que, encima, lo que hace, no es creíble ni te provoca placer escucharlo. Empezaste a no tener ganas de verlo cuando dejó de importarte el poco significado que el le daba a su vida.

El tema es que fuiste y sos un cagón. Te costó, pero me demostraste que sos puro bla bla. Y yo, no quiero amigos grises. No quiero gente al lado por la que tenga que procesar sus miserias porque son incapaces de ver.

martes, 29 de junio de 2010

No te caigas punto blogspot punto com

El primer blog que tuve se llamaba No te caigas. Mi seudónimo era Morela. Después de un par de meses de incursionar en el mundo blogger, a mitad del 2003 Morela dejó de identificarme y yo ya me permitía caerme, con lo cual, el blog fue disuelto. En ése entonces Coni, hormiga, tenía 18 años:




El primer post de no te caigas fue este:


Hace dos días me quedé sin voz. Así que estoy obligada a observar más de lo que acostumbro. Formas de mover las manos, de mover los ojos, si las personas miran a los ojos cuando hablan y en qué momentos evitan mirarte a los ojos, como se paran cuando hablan... en fin.

Sin embargo, en un mundo de ojos muy lindos y llamativos, cada uno con su historia, su lágrima por caer, su brillo único... todavía, todavía, no encontré los tuyos o no los puedo ver



Y el último, el del 14 de Septiembre, fue:


tengo tiempo para saber
si lo que sueño concluye en algo
no te apures ya más loco
porque es entonces
cuando las horas bajan
el día es vidrio sin sol


Una vez habían escuchado un relato sobre "medias naranjas". Se decía media naranja a cada una de las personas que vagaba por el mundo sin siquiera encontrarse a si mismo. Lejos de ayudarlos, el haber incorporado este nuevo vocablo a su lenguaje, los desanimó. El hecho de pensar que en todo el mundo había una sola persona que les correspondiera eternamente y los complementara, los hizo caer.  Eran personas muy simples. Su única ambición era el amor. Amor puro. -como reconocer una media naranja en todo un mar de gente? - esa era su gran pregunta.
El hecho es que todos y cada uno de ellos se obsesionaron con tenían que encontrar esa media naranja y ser felices hasta la eternidad. Programados como computadoras en función de ESA persona, buscaron y no encontraron nada. Ni siquiera saber qué era lo que buscaban.
Lo particular de lo que les habían enseñado era lo único a lo que no le habían prestado atención. El conocerse a uno mismo. Como reconocer un complemento sin primero reconocerse a uno mismo? Ahí es cuando nos equivocamos. Lloramos NO historias. Lloramos que nuestra imaginación no corresponda con lo que vemos. Cae la idealización. Frustración.

jueves, 24 de junio de 2010

Energía creativa

Es difícil empezar a escribir un post sobre Dios sabiendo lo que me genera a mí leer sobre lo mismo en otros sitios. Es difícil no sonar como un profeta si uno quiere defender a Dios.


 Esto es Dios para mi, energía que fluye y transforma.

Me pasa que creo que el concepto de Dios, en la actualidad, supera el concepto religión, ya le queda chico, es claro que no funciona y que, en su mayoría, genera oscuridad en las personas, las limita y las hace cometer actos delictivos o ser negligentes consigo mismos y, por ende, con los demás.

Que una persona en el 2010 me diga que va a inmolar su vida para casarse con Dios, me parece retrógrado. Las veo vestidas de castrados pingüinos y me dan escalofríos.  Ni siquiera me genera bronca como antes, me da intriga. ¿Cómo es posible? Y no me vengan con el rollo de la Madre Teresa de no se donde, porque Madre Teresa hubo sólo una y hubiera tenido la misma vida si no hubiera sido monja. Como Gandhi. Caducó la idea de religión, de la misma manera que caducaron los partidos políticos. No puede haber diferentes religiones o partidos políticos, lo que necesitamos es unidad, ser una sola nación global. La nación de los seres humanos unidos y conectados entre sí y con el mundo. 

También me molestan los que dicen, por ejemplo, que sus vacaciones "estuvieron lindas, gracias a Dios". ¿Gracias a Dios? ¿Qué queremos decir cuando decimos que nuestras vacaciones salieron bien gracias a Dios? Claro, cuando salen mal, nadie tiene la fuerza de decir "gracias a Dios". Recién ahí buscamos justificativos terrenales. Tal estaba insoportable, es dura la convivencia, la vida de vacaciones, la cantidad de sombrillas, la bristol, los culos de las viejas, el clima, la lluvia... A ver si todavía tengo que preguntarme porqué Dios no quiso que mis vacaciones fueran placenteras.


Si nos va bien, no tenemos honestidad de decir que es porque nos esforzamos. Porque decir que nos fue bien como producto de nuestro esfuerzo es leído, socialmente claro, como un acto de arrogancia o soberbia. No está bien hablar de nuestros logros, porque casi nadie tiene. Nosotros somos responsables, somos responsables por lo bueno y por lo malo que nos generemos. Somos responsables de encontrar nuestro qué para que al caminar en pos de alcanzarlo, Dios nos de el cómo.

Me preguntaron cuál era razón por cual no podía creer en un Dios colaborador. Mi militancia en contra de la religión empezó a los 12, cuando comencé un meticuloso proceso que culminó, años más tarde, con el divorcio entre Dios & religión. Dios se separó de religión y automáticamente murió para mí, pude empezar a entender porqué lo había matado. Estaba lastimada, me había desilusionado. Lo maté por incomprendido, por crear algo perfecto incluso en sus oscuridades, lo maté por severo, por especulador. Tirarnos en el mundo para que rolemos y aprendamos en silencio, qué descarado. Pero lo comprendo. Comprendo que existe una energía creativa que fluye a través de todos nosotros, que se manifiesta en la energía que generan nuestros cuerpos. Durante años dije: "No creo en Dios, creo en la unidad del universo, en algo que va más allá de nosotros, cuya fuerza escapa a nuestras posibilidades". Hoy algo se llama Dios, y Dios es energía creativa. Es una campana que suena cuando el ruido tapa lo que no queremos ver, eso que preferimos no afrontar. Si vivimos según lo que venimos a dar al mundo, vibramos de manera única, única manera de generar situaciones, relaciones, amistades y labores con significado para quienes somos. Entonces, respondo, sí creo en un Dios colaborador, de hecho, es de la única manera que pueda creer en Dios.

martes, 22 de junio de 2010

Constipación escriturística



Mi cuaderno de las páginas de la mañana está constipado, no se le cae ni una idea, no fluye. Alguna de todas mis yo hace más fuerza que las demás y las mantiene en un silencio arbitrario. Me pregunto qué le pasa, qué puede estar afectando su fluir. No sé muy bien que es lo que hace fuerza para adentro o porqué logra silenciar al resto. Descubrir las propias fronteras conlleva una ganancia y una pérdida. En la medida en que aclaro lo que percibo, pierdo prejuicios. Y, a medida que me esfuerzo por aclarar mis ambigüedades, mis grises, pierdo la ilusión, lo no real. Llego a una mayor claridad, y de la claridad, al cambio. Ver un cambio, implica movimiento. Y el movimiento, implica decisión.

Hasta no experimentar la libertad de la soledad, no podemos conectarnos con la autenticidad. El arte depende del encuentro: encontramos nuestra verdad cuando nos encontramos a nosotros mismos, y nuestra propia expresión. ¿Nos volvemos más originales porque nos volvemos un poco más específicos? La escritura es la canoa que me transporta a lo largo del río de la vida, me lleva hacia adelante y a la vez me ofrece un espacio para recuperarme del movimiento.

Enero, mudanza: Me traje de Irlanda -hace tres años- un repasador de cocina con un guante, con el objetivo de que algún día los viera y me dijera: "Es hora de buscarles su hogar". Los saqué del placard, junto con el delantal negro de cocina. Mi abuela me regaló unos cubiertos y me dijo que va a empezar desde ahora a recolectar cosas.

jueves, 17 de junio de 2010

Ups.




El problema de no ser boluda es que no gozo del beneficio de hacerme la boluda, ni conmigo ni con nadie. Y, entonces, lo que tiembla en el encubrimiento, cae en estos tiempos.

Una primera cita es como una entrevista de trabajo, pero bilateral, hay dos puestos vacantes. Los dos miramos el currículum del otro, y si nos va, pasa a la siguiente ronda de eliminación. Nadie se enamora de una, a menos que su objetivo -ante todo- sea dejar de dormir solo. 


domingo, 13 de junio de 2010

Hechos, no palabras.

Abrir el placard y tirar o regalar toda la ropa que no me describe más.
Sacar del cuarto todos los muebles que me impidan, energéticamente, avanzar.
Aprender a administrar la plata y tomar conciencia de que ya no camino gateando.
Aprender sobre mi alimentación y cuidar mi persona.
Irme a vivir sola.



Padre, madre, tutor o encargado: hoy devuelvo mi juego de llaves.



Necesito mi espacio, no por ellos, por mí. Sin culpas y sin bronca. Con ansiedad e invitándolos a que me acompañen y me dejen crecer. Necesito mi balcón con plantas. Mi juego de llaves. Mi número de calle, mi piso. Quiero un balcón desde el que se puedan ver las luces de los departamentos a lo lejos de noche, donde haya increíbles atardeceres frente a los que tomar mate y hablar incansablemente. Mis platos, mis vasos, mi salero, mis tenedores y cuchillos. Entendí, ya estoy grande. Es hora de convertir las palabras en hechos.
Enero, EL mes.

miércoles, 9 de junio de 2010

Historias Unilaterales

Nada es verdaderamente felicidad si no se comparte con otro,
nada es verdadera tristeza si no se sufre en verdadera soledad
(no tengo la más pálida idea de quién es)



Si, viví historias unilaterales de las que me costó tanto reponerme como de las que tenían dos puntas activas.
En las no historias, uno tiene tantos recuerdos de cosas que hubieran estado buenas, que da lo mismo si pasaron o no. Duelen y punto, no se cuestiona mi dolor. No es él, no soy yo, son mis ganas de haberlo encontrado. Son situaciones independientes a la cara en cuestión. Son recuerdos actuados por un cuerpo sin cara definida. Ni siquiera tiene importancia si el tipo es o no es, se activan ante la posible oportunidad de ser finalmente correspondida. Son los no recuerdos -deseos- que definen un futuro quién o un futuro cómo.

Y claro, cuando el otro no cabe en los zapatos de Prince Charming, advienen los reproches a ese ideal de un otro para uno. Son reproches de su no actividad, de su ausencia o mismo hacia la propia falta de criterio de búsqueda. Hubiera estado bueno que me pasaras a buscar por el laburo y camináramos riéndonos por corrientes a la noche. Hubiera estado bueno que nos fuéramos a la costa y estuviéramos acurrucados un fin de semana entero, escuchándonos respirar mientras dormimos. Hubiera estado bueno un sábado tirados en el pasto tomando mate y charlando. Hubiera estado buena la cerveza del viernes pasado. Hubiera estado bueno que estuviera bueno.

Pero la mente a veces va tan rápido, que uno ni siquiera llega a procesar si ése otro es quien debería ocupar ése lugar. ¿Cuántas veces le reprochamos a alguien no ser lo que quisimos que fuera? ¡Qué exigencia! Es decir, conocemos a alguien, nos cae simpático y, luego, indefectiblemente le exigimos que entre en ése molde hecho a medida. Qué locura.

Y después, claro, de repente tomando mate con un amigo y contándole nuestra desgracia, nos damos cuenta  que lo vimos tres veces, pero que para nosotros, paso un año y medio de intenso noviazgo. Vemos cuán incompatible era y, finalmente, dejamos de mentirnos sacando de la galera todos los contra que deberíamos haber afrontado antes, que escondimos para hacernos los que ganamos el juego de encontrar al escondido. ¿Será que el juego infantil de la escondida, nos inicia en la eterna búsqueda y re-búsqueda del amor?

Ahora, cuando ni siquiera el amor es imaginario, estoy en paz. Ahora, cuando todavía tengo autonomía en mis pensamientos, estoy tranquila. Ahora, cuando no miro el celular más que una o dos veces al día, me mantengo en calma  y la ansiedad es casi nula. Ahora, cuando podría estar del lado de los que te dan consejos haciéndose los que nunca liman de más, me río y me enternezco de mi eterna princesa que, sí, es exigente y no le importa nada, porque sabe que, en algún momento y por tal vez muchos instantes, vuelva a encontrarse con un otro, real, que haga valer cada uno de los encuentros. Mientras tanto, caigo en la trilladez de decir que mejor sola que mal acompañada. Mejor sola que mal humorada y sin posibilidad alguna de paciencia por la ansiedad que me genera salir con X, por no ver una película sola. Mejor sola.

domingo, 6 de junio de 2010

Conexión





la palabra amigo implica una responsabilidad que, 

a menos que estemos dispuestos a tomar,
no debemos fingir.








Es exquisito reunirse con personas que conocen y trabajan sobre sus miserias. Que buscan algún día encontrarse.  Que pueden hablar de sus oscuridades y reírse como si estuvieran haciendo un número cómico, de una manera tan real, que es realmente gracioso. Vale muchísimo más la vida cuando nos rodeamos de personas que, simplemente, suman. Que se suman a sí mismos primero y, una vez que pueden compartir cualitativamente, a los demás. Que vibran alto. Que exigen reflexión. Que producen admiración y tranquilidad. Personas que no se recuestan en una cama a lamentarse su supuesta mala vida. Me gusta ver gente que transmita el valor de la vida. Que te haga querer hacer. Ser. Que saque lo mejor de vos y no te busque la falta para poder engordar su falsa noción de ego. Me gusta la gente con respuesta. Me gusta la gente que siente. La que emite buenas cosas así este hablando de una receta de cocina. Me gusta la gente que esta cómoda adentro suyo. Que transmite armonía. 

Vale muchísimo más mi vida si me doy cuenta que las personas que elegí hacen que el resto sea resto. Es espectacular que verlos no sea una obligación, sino un encuentro. Y que todos valgan la pena, me hace feliz darme cuenta que no prefiero estar haciendo otra cosa. 

lunes, 31 de mayo de 2010

La acción.




No hay ninguna acción que tenga orígen en sí misma y resultado en sí misma. Todo proviene de alguna otra cosa. No podemos encontrar acción en forma pura, aislada, siempre es el resultado de otras acciones, condiciones. La acción no es mas importante que los factores que contribuyen a causarla.

El conflicto, en cambio, es el resultado de un largo evolucionario proceso, que puede haber comenzado con un suceso cotidiano.

Cada ser humano tiene una ambición, cuya naturaleza depende del carácter del individuo, de que posea la perfecta combinación de circunstancias en sí mismo y en el mundo que lo rodea, que le permitirán alcanzar su meta. El carácter es la razón por la que lo logrará o no.

El conflicto proviene del carácter. La intensidad estará determinada por la fuerza de voluntad del individuo tridimensional, el protagonista. El conflicto fuerte consiste en dos fuerzas en oposición, que son producto de muchas circunstancias complicadas, en una secuencia cronológica, que crean una tensión determinada.
(Cómo escribir un drama, Lajos Egri)



Nunca nos desconectamos porque sí, el conflicto está implícito. No fue hablado, pero se lo conoce. Está presente en los dos. Por eso ni intentamos. Porque nos conocimos tanto, que ni siquiera hace falta que lo hablemos. Sencillamente hicimos un acuerdo tácito de dar un paso al costado de la vida del otro, o sea, son dos. Un paso a la nada misma. Un paso al adiós pacífico, pero ingenuo. Las personas que dejamos ir desde la intensidad, nunca terminan de irse.


Hoy termina mayo, y con mayo, las situaciones insostenibles.

sábado, 29 de mayo de 2010

Sobre el tener confianza




Mi analista me dijo "inadaptada social" por querer exigirme y por tanto exigir, que veamos que hay un otro todo el tiempo. Me lo dijo enternecido, describiéndome como naive o ilusa. Señaló que mi deseo era el que toda la mayoría dice tener, sólo que es más facil para muchos no cumplir con su palabra, no ser coherentes con su discurso ( o ni intentar serlo). Es inadaptado social el que apoya la libertad en el actuar, el hacer lo que suponemos se nos canta, contemplando -siempre- la posibilidad de afectar a un otro, positiva y también negativamente (y sobre ésta última, hay que poner especial atención).
No hay que confundir confianza con egoísmo o egoísmo con supuesta extravagancia. Porque si en confianza, sos un egoísta... ¿quiere decir que yo te elegí así o que vos te fuiste sacando las capas de tu egoísta ser? Es decir, a medida que uno va entrando en confianza se termina el cuidado del otro por uno y de uno por el otro? ¿Total, estamos en confianza? Confundir egoísmo por confianza no es ser extravagante, es no haberte sacado la ficha a vos mismo o subestimar a tu oyente. Hoy, ser un egoísta no es ser un raro o  un cínico, es formar parte del colectivo del ser gris, uno más de la media. Nada especial, nada original.






viernes, 21 de mayo de 2010

9 de Julio es un bochorno.



¿Por qué festejamos el bicentenario? ¿Por qué toda esa hipocresía en 9 de Julio? ¿Qué queremos demostrar con todo eso? ¿Por qué no festejamos como podemos festejar? ¿Por qué hacer de cuenta que nos sobra la plata como para gastar toda esa guita en cosas que en 4 días se terminan?

Ostentamos algo que no podemos darnos el lujo de pagar. Sería mucho más real -y nuestro- que el que quisiera festejar en comunidad hiciera empanadas para compartir todos. Un pic-nic ciudadano. Los hombres llevan las bebidas y las mujeres, empanadas. Facturas, galletas, un mate colectivo. El que quiere tocar con su banda, que toque. Y al que hay que pagarle por hacerlo, que ni traiga empanadas ni vino, no entendió nada.

Ojalá aprendamos a compartir y a vivir en comunidad. Ojalá algún día todos los ciudadanos del mundo comamos. Ojala algún día no nos sintamos solos en el mundo. Ojalá algún día podamos habitar la parte del mundo que queramos y tengamos el espacio de vivir de lo que somos. Ojala seamos humanos y festejemos el destierro del egoísmo. Ese día si me va a emocionar, la celebración de la tierra como patria, de todos.


gripe a + mundial + BICENTENARDO, no los banco.

jueves, 20 de mayo de 2010

Cuadernos de Conciencia Colectiva


Si fueramos más civilizados, si no destruyéramos todo lo que se nos da sin haber tenido que luchar por ello, el mundo seguro tendría cuadernos de conciencia social. Estarían en cada esquina, arriba de los tachos, junto a una birome. Todo aquel que quisiese escribir, lo haría, en cualquier esquina de cualquier calle del mundo. Sin importar si sos local o extranjero. Todos podríamos plasmar lo que nos genera la vida, el mundo, las ciudades y las personas. Luego, se irían acomodando por barrio, calle o cuadra en la biblioteca nacional. Todos tendríamos acceso a los grafitis mas espontáneos del país.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Confirmado, me robó (otra vez)




¿Qué lleva a una persona a violentar el espacio otra? ¿Qué le hace pensar que tiene derecho a hacerlo? ¿Se siente, al menos, culpable unas horas? ¿Se pone a pensar lo que genera en el otro el que se viole su privacidad? Grafica en su mentecita como el otro va a llegar a su casa, luego a su cuarto, va a abre su placard y va a sentir en el cuerpo algo que le hace decir en voz alta 'mmm... acá pasó algo'. Las cosas revueltas, el lugar fue indudablemente violado.

El tema no es qué es lo que fue robado. El tema es que fuiste robado, en tu propia casa, en tu propio cuarto, en tu placard que cerraste con llave al irte y que abrió con algo que hizo de palanca y luego acomodó para que visualmente no se notara. Plata y algunas otras pelotudeces. Ok, no es terrible. No me amputaron una pata. No se murió nadie. Sigo viendo, cantando, escuchando. Consuelos para tontos. Sólo voy a estar, hasta que vuelva a cobrar, justa, muy justa con plata que no es mía y que voy a tener que devolver a mis padres. Me molesta haber trabajado y tener que vivir como si no lo hubiera hecho.

Robar es mentirse. Es contar con una plata que no ganaste, que no te merecés de esa forma. No es mala leche, es no pensar (en el otro). Es ser corto de vista, siempre. Es ensuciarte por algo vano, efimero. Tan volátil como billetes. Es tener que convivir con vos, con lo que te hiciste. Podés tener miles de justificaciones. Necesidad. Desesperación. Yo tengo, vos no. Todo una gran mentira. Es mentira que merezco que me robes por haber nacido en otra situación. Es mentira que tenés el derecho de robarme porque tenés menos. Esa no puede ser tu respuesta ante tu falta. Entiendo la ira. Entiendo que pienses que es injusto. Entiendo que desees y que quieras cumplir con vos. Entiendo que el motor de ésta acción es estar mejor, pero no a expensas de otro. Sacarle a otros lo que no tengo, eso, es injusto. Lo que no tengo, lo laburo. Lo que no laburo, no lo tengo.  Pero no me hago a mí lo que me provoco al robar. Ni genero en el otro sentimientos oscuros por haber sido robado.




lunes, 17 de mayo de 2010

Easy like a Sunday Morning

Este fin de semana hablé tan poco que el domingo, cuando junté fuerzas y salí finalmente de mi cueva, mi propia voz me resultaba extraña. Después de estar inmersa en el mundo de las plantas del jardín, me había acostumbrado al sonido transparente de las hojas y al olor de la tierra húmeda, a la poda y la renovación.
Ahora, tres tienen nombre: Emily, Jaime y Doorman. Me gusta cómo vibran las plantas cuando se sienten cuidadas. Me gusta que me regalen el sentir como propio su único espacio.

El otoño es introspección.

Me gusta la gente auténtica. Me gusta la gente que se escucha y que escucha. Me gusta la gente con frecuencia única. Me gustan mucho los signos de pregunta y el aprendizaje desde el cuerpo hacia el todos. Me gustan las personas que están vivas. Que sienten. Que se conectan, que se esfuerzan por comprender.

No entiendo los compacts con música católica, protestante o evangelista. ¿No les es suficiente con pensar en un Dios que está en todos lados, incluso cuando piensan que están solos? Eso es fanatismo. Hay muchos músicos que transmiten mucho más que un buen lavado de cerebro. Hay músicos que ni siquiera necesitaron letras para acercarnos un poco a la espiritualidad. Mozart, Beethoven, Brahms, Mendelssohn. Hay pianos, violines, guitarras, trompetas, saxos, jazz, blues, rock, reggae. Hubo un The Beatles, The Doors, Pink Floyd, Queen, Bob Marley, Radiohead. O, también, hay tipos que no cantaron, pero existieron seguro como Gandhi o Salvador Allende.

viernes, 14 de mayo de 2010

Sé coherente, carajo!

Todos quieren tener amigos y nadie quiere serlo.
[ Diderot ]





Es mucho mas simple hacerse el macho de a dos a, sostener lo que uno hace y piensa, solo. No, no me banco el hábito de relacionarse al mejor estilo colegio secundario. Si yo pienso que sos un pelotudo, te lo digo. Sos un pelotudo. No necesito hacer chistes con otro al respecto para poder fortalecer lo que pienso o para juntar el coraje de decirte lo pelotudo que pienso que sos.

Si yo considero que sos una persona a la que puedo contarle como estoy, con la que puedo hablar de mis miserias, quiere decir que te aprecio, que te respeto. Si llegué a contarte de verdad como estoy, hablé con vos de mí, al punto que logré  que te comprometieras con lo que te cuento, quiere decir que te aprecio y respeto. Entonces, te banco. Te banco y te respeto. Y si no te banco, igual, te respeto.

Si pienso que una persona es todo eso, mínimamente, la cuido. No la trato de una manera cuando estoy solo y de otra cuando estoy acompañado. La cuido, siempre. Permitir que un tercero haga un chiste (que no nos gustaría que nos hicieran) sobre una persona a la que apreciamos, es estar contribuyendo -no defendiéndola- con el mal chiste. Es casi homicidio culposo.

Y no me vengas con la estúpida frase de "era un chiste". Un chiste es un chiste, un chiste no genera más que risa. Si no me da gracia, es que no es un chiste. Y punto. Que a vos te de gracia que una persona hable de manera descalificante de esa otra con la que vos te abrís y hablás de vos, habla sólo mal de vos y de lo poco que entregás de tu persona, de tu compromiso y de tu tiempo, a los demás.

Sé vos, todo el tiempo. Si me apreciás, respetás o, mínimamente, te llamo la atención, entonces, mínimamente te exijo compromiso y lealtad. Sino, directo a la lista de gente gris a la que le da lo mismo tratar bien o tratar mal, a quien sea. Y no voy a escucharte cuando necesites poco circo y más neuronas.

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Nos encontramos o nos conformamos?




¿Cuán vulnerable se vuelve una persona cuando está sola? Mejor dicho, ¿cuán vulnerable se vuelve cuando se da cuenta que no la elige su soledad y que desea profundamente compartir?

¿Existe esa persona con la que se supone debemos encontrarnos? Quién no pensó alguna vez, incluso sintió, que había encontrado a ése otro que quería ver cuando le saliera pelo blanco por la vejez. ¿Hace cuánto fue, ó, cuánto duró? ¿Era? ¿Volverías a elegirlo? ¿Volvería a sorprenderte si volviéras para atrás? ¿te complementaba? Todos tenemos un ideal de nosotros y de ése otro, ¿Estaba cerca de esa foto? ¿Qué tiene que tener alguien para complementarnos?

La vida me resulta más que impresionante y me apasiona profundamente. Es el ser humano el que me desalienta. Hay que decir que pensamos que todas las personas son buenas, aunque –sabemos- muchas, no. La mayoría me resultan interesantes historias y voces a escuchar. La mente del ser humano es capaz de cosas rarísimas. En el fondo –o de una- muchas ni nos llaman la atención, ni para analizar qué pudo haberles pasado que los hiciera apagarse lentamente hasta volverlas personas grises.

Estimo a mucha gente, me enternece fácilmente el contacto con un otro, con las personas, con los amigos o la familia. Sin embargo, querer, no quiero a todo el mundo. No tengo muchos amigos, aunque sí circunstancialmente. No conozco muchas personas que tengan todos esos amigos que dicen tener. Creo que hay confusión en los términos. Un amigo no es un conocido. Un amigo es una persona a la que uno puede leer y puede leernos a nosotros. Que se compromete con lo que nos pasa. Una persona de la que queremos saber más, que queremos que nos acompañe.

Si no nos llama la atención mucha gente ni para ser amigos, ¿cómo es posible pensar o dar por sentado que uno va a encontrarse con esa persona? ¿Es ése ideal de búsqueda similar al opio de las religiones? Sabemos que algún día nos enamoraremos profundamente de la misma manera que sabemos que Dios existe. ¿Y si no pensamos que ese Dios existe, sería esa obstinación producto de nuestra esquizofrénica sabiduría popular?

¿Cómo vamos a diferenciar a quien es de quien no es en el momento que sintamos el regocijo de que nos abracen mientras dormimos y nos mimen, al menos, un ratito? ¿Nos quedamos junto a la persona que más cerca estuvo de completarnos, o es cierto que en algún momento uno se encuentra con ése otro? ¿Cómo sabemos que lo encontramos o si, finalmente, nos conformamos?

Si tuviéramos garantizado un amor verdadero y único, uno al que indefectiblemente llegaremos, ¿nos hubiéramos sometido a todas y cada una de las historias que tuvimos?¿Quien dijo que todos los que buscan encuentran? ¿Quien dijo que todos están destinados a compartir con otro? ¿Todos?

La vida me parece, a veces, una sucesión de historias de las cuales huimos por no sentirnos parte del elenco y, entonces, emprendemos una eterna y minuciosa búsqueda. Hurgamos dentro del mar de gente a ése pez con el que podamos nadar en silencio. En un silencio en el que no haya ruido, interferencia. Que el canal sea fluido.

martes, 4 de mayo de 2010

Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos. Todos.


 El remedio de la enfermedad psíquica 
está en conocer claramente 
la naturaleza y los motivos del mal. 
Se debe cuidar el cuerpo si se desea mantener el espíritu
[ Albert Einstein ]











Todas las cosas tienen un lugar que les corresponde. Todas las circunstancias parecieran, aún en las situaciones más adversas, generar mayor comprensión en la conciencia que tenemos sobre nuestra existencia. El sufrimiento pareciera hacernos entender o, al menos, reflexionar. Pareciera obligarnos a parar y mirar. Mirar y observar. Observar y comprender. Comprender y comprendernos. Vernos. Conectarnos.

No podemos hacer de cuenta que no pasa nada o que los valores que cunden son lo normal. Lo normal hoy, es anormal en el tiempo sin tiempo. No podemos vivir con parámetros que nos duermen la mente y nos hacen aceptar la propia aniquilación endureciéndonos al dolor que nos causa. Es mejor actuar ahora y no tener que reaccionar después ante algo que no quisimos ver. Es mejor asegurarnos, en lo posible, de estar contemplando todos los factores que intervienen, todo lo que estamos haciendo, todo lo que estamos generando en nosotros, en otros y en el mundo. No es posible defendernos de algo que no sabemos si existe o que preferimos no ver. Es impredecible.

Aprendizaje por contraste de armónicos, donde todos los actos en la vida sean una forma de comprender la realidad, el universo. Se necesita desequilibrio para ver y valorar el equilibrio (para apreciarlo y reconocerlo). Es necesario el sufrimiento para comprender la importancia de vivir en paz. La ignorancia produce sufrimiento. No podemos darnos el lujo de seguir cooperando con el origen del problema.

¿Qué es la vida sino el paso de la fragilidad de la inocencia a la fortaleza producida por la comprensión? La ignorancia y la inexperiencia producen guerras, esclavitud, enfrentamientos. La vida tiene que ser el proceso que hay que vivir para comprender, no podemos pasarla sin tomar conciencia de que nuestros actos generan consecuencias en el todo. El destino organiza las circunstancias, el lugar y las compañías en las que se producen tales circunstancias de comprensión, pero nosotros somos los que actuamos.

Cuando nos cansemos del sufrimiento como estilo de vida, vamos a aceptar cosas que antes, por nuestras creencias, no podíamos comprender. La vida es la oportunidad que tenemos de lograr pasar de la rigidez a la flexibilidad, de evitar la cárcel del espíritu que producen los dogmas.