sábado, 11 de junio de 2011

Groundhog Day (1993): El día de la marmota.


El eterno retorno plantea una repetición del mundo en donde éste se extingue para volver a crearse. El mundo vuelve a su origen para que los mismos actos se repitan una y otra vez, en el mismo orden, tal cual ocurrieron, por toda la eternidad. Así, a través de la teoría del eterno retorno, Nietzsche nos enseña (primero en La Gaya Ciencia y luego en Así habló Zaratustra) sólo una cosa: el hombre logrará transformarse en el Übermensch cuando logre vivir sin miedo.

Así llegamos a El día de la Marmota, donde Phill Connors (Bill Murray), un meteorólogo resentido, egocéntrico, antipático y desconsiderado que trabaja en TV es enviado a Punxsutawney, Pennsylvania, a cubrir por cuarto año consecutivo la festividad "Groundhog Day".

Después de realizar las grabaciones para el canal, al empreder la vuelta, la policía les comunica que no podrán irse hasta que la tormenta de nieve no haya pasado. Enojado Phill se va a dormir sin saber que a la mañana siguiente se dará cuenta que las cosas comenzarán a sucederle de la misma exacta manera que aquel primer 2 de febrero.

Luego de varios días de haber intentado hacer miles de cosas que no hubiera intentado de no ser porque todo se borraría a la mañana siguiente, comienza a tratar de destruirse. Incluso de suicida de mil maneras hasta que ni siquiera suicidarse le divierte.

Llega un momento en el que cansado de maltratar a las personas y a sí mismo, decide empezar a ayudar a la gente y a ponerse en contacto con las personas. Estudia piano, escultura, le da de comer a los mendigos, ayuda a la gente del pueblo y, sobretodo, entiende que la forma en la que se relacionaba con Rita (Andy Mcdowell), la productora con quien fue enviado y de quien esta enamorado, no era la adecuada. A través de todas aquellas cosas que empieza a hacer por el, cultivarse y cultivar a otros, empieza a transformarse en el la concepción del amor. Comienza a vivir en el amor y a ser reconocido por ello.

Podría decirse que su eterno retorno al 2 de febrero podría ser una analogía con la rutina diaria de la vida real, que puede hundirnos hasta hacernos personas grises que actúan sin sentir nada por la vida, por si mismo o por el otro, o puede hacernos aflorar el sentido de comunidad, amor y contacto.




viernes, 27 de mayo de 2011

"Dejar de seguir"

Hay pocas cosas que me gusten más en los medios internetísticos que borrar gente. Borrar gente de msn era un placer mágico, ahora borrar gente de facebook, twitter, o dejar de seguir blogs. 




Hay cosas determinantes a la hora de dejar de seguir un blog para mí: 

- Que sea de poesía: no me gustan las supuestas poesías como tampoco me gusta el supuesto arte. No todo es poesía, por más que tenga formato de poesía. Poner palabras que terminen igual al final de la oración no hace poesía a un texto. Tirar pintura sobre un bastidor a baldazos, tampoco hace a un cuadro. Eso no es ser creativo, es ser un vago.


- Que los posts sean excesivamente largos y que tengan pocos párrafos, es decir, que los párrafos sean una biblia. No es justo para el lector. A menos que esté escrito de una manera que sea llevadero.


- No creerle el personaje al que escribe. Cuando empiezo a sospechar que no le creo al que escribe, dejo de leerlo sin querer. Mi problema no es que te mientas a vos escribiendo sobre el personaje que te gustaría ser, mi problema es que me hagas perder el tiempo.


- Que me suene a depresiva/o crónica/o. Como cuando en el primario tenía esa compañerita que amenazaba a partir de julio con que los padres la cambiarían de colegio al siguiente año. Ya basta.

- Las minas que escriben en personaje de atorranta moderna estilo palermogólico, me exasperan. No les creo que son felices, ni que gozan como dicen, ni que están con tantos tipos como dicen. Y si es cierto, you need help.

- Que sea facho y que piense que es gracioso. Por lo mismo que odio al personaje de Capussotto que hizo que decir algo facho no fuera rechazado por su entorno, sino festejado y comparado con Micky Vainilla, lo que desemboca en veinte minutos de estupidos videos de youtube y risas diabólicas. Una vez más, nos reunimos todos para mirar una pantalla y no vernos ni comunicarnos.

viernes, 6 de mayo de 2011

En jaque.

Una vez leí que las personas que tienen mi luna hacen los cambios lentamente. Como si nos costasen los cambios. No me quise dar cuenta en su momento de que lo negaba porque había algo que se movía por dentro. Mis ganas de abandonar la comodidad enmascarada en sueños. La negación de la responsabilidad que implica saber que uno puede ser quien quiera ser, proyectarse desde uno, desde lo que somos y desde lo que queremos ser. Y, más que ser coherentes, a veces, simplemente, es mucho más fácil ser cómodo. Aún si sabés que no te estás desarrollando, o que no estás creciendo, o que ni siquiera estas contento como podrías estar. Dedicándonos a escuchar todas esas voces a las que sabemos que no les creemos. Esas voces de miedo, de frustración, de pánico desmerecedor. Y cada vez que soñás con modificar ese aspecto de tu vida con el que no estás conforme, que sabés que querés que sea distinto, el miedo lleva a pensar en lo difícil que puede llegar a ser, en todas las variantes con finales infelices reales o irreales. El miedo pincha sueños y aniquila el movimiento. 

Pero hay un día en el que una pequeña estupidez hace que se caiga la cortina y eso te hace ver que ya no hay artista o creatividad en vos. Y se te acelera el corazón y lo sentís en la tensión en tu cuello. 

Prefiero que se haya caído la cortina muchas veces, prefiero la inestabilidad de sentir que me corre sangre por las venas y que tengo una responsabilidad conmigo y global, y soñar con la coherencia. Prefiero las lágrimas que llevan a los pasos.

lunes, 2 de mayo de 2011

Live or leave



En lo que a relaciones de cualquier tipo respecta, hay varias cosas con las que puedo convivir, pero otras con las que, seguro, no. Si de amigos se trata, puedo convivir con el no verlos tan seguido sin desesperarme y pensar que ya no somos amigos o "no tan amigos como antes". Entiendo que todo es rápido para todos y que tiempo es casi una utopía. Considero que cualquier vinculo se sostiene por el tipo de conexión y no por la frecuencia. Puedo tolerar cierto nivel de neurosis, comprendiendo de dónde viene y de quién viene, siempre y cuando no haya mala leche y exista un buen diálogo. Puedo entender que estés disparando tu estrés en múltiples direcciones, pero que no se vuelva crónico. Puedo entender emociones oscuras, puedo comprender que escuchar un problema de otro te de, en el fondo alegría o tranquilidad. Puedo entender la envidia, los celos, la tensión; puedo alejarme o estar en la mía hasta que pase la tormenta sin guardar rencor. Puedo tolerar discursos incoherentes dichos con vehemencia. Puedo verte gritar cosas que sé que no te pasan u obnubilare con problemas inexistentes, tan cíclicos como cayos neuróticos, pero siempre y cuando deje de ser una queja pasiva y hagas algo por dejar de quejarte cada x tiempo de x problema imaginario.Ok, todo eso sí.

Ahora, me deserotiza completamente una persona, cuando al pasar al plantel fijo de personas allegadas, cualquier motivo es una buena ocasión para el maltrato. "Porque puedo ser como soy", sí claro. No me banco los pequeños maltratos, me predisponen mal. No me banco la negligencia emocional, destruye lazos, enfría corazones y desesperanza cualquier ilusión. No me gustan las personas desconsideradas, mucho menos ver dejos de desconsideración en las personas que quiero y a quienes me entrego. No me gusta ver dobles caras: ver como para otros hay festejos, sonrisas, buenos tratos y amabilidad que al darte vuelta desaparecen y se apagan. No me gusta el relajo tomado como naturalidad, y mucho menos como confianza. No me gusta el trato resultante de cuando se da por sentado a alguien. Amar no es esclavizarse. Si llegamos a querernos tanto, fue por los cuidados, las caricias, las sonrisas al mirarnos y la complicidad, no por la impaciencia o la falta de amor. Yo soy yo, no me trates como a tu hermana, tu prima o tu amiga porque total ya te conozco. Te conozco no es igual a me someto. Si cada día me querés más, entonces tratame cada día mejor. Para mí, el trato en función de la supuesta confianza no es más que una muestra de desamor enfundada o de egoísta vagancia. Confianza no es descuido. Si uno obtiene lo que quiere después de días y semanas de negociación, pierde el gusto, ya no es real, no es auténtico. No entiendo los que esperan ultimatums para darse cuenta de que no se puede jugar más, poniendo todo lo vivido en peligro por esa puta manía para dar todo de sí una vez que el avión esta en la pista de despegue. Citoa mi abuela: "el amor, en todos los planos, es como una planta. Se riega todos los días para mantenerla fresca y renovada o se la riega a veces y se le ve amagar su muerte hasta que finalmente muere", y para ese entonces, ya es irrecuperable.

martes, 19 de abril de 2011

que no atienda, que no atienda, que no atienda...

Hay veces que llamar por teléfono a alguien me hace rogar, mientras suena el tono, que no atienda. Capaz tengo que arreglar algo, un encuentro, pero me da fiaca el momento teléfono. Hay veces que me es mejor mandar un mensaje de texto o, incluso, un mail. Y no tiene nada que ver con mi apreciación por la persona, sencillamente no me gusta hablar por teléfono.

Hace poco decidí dar de baja un aparato con música y cámara y pin pun pam porque se le rompió la pantalla, se le rompían los auriculares cada tres o cuatro meses y le entró un virus que hacía que no se pudieran bajar las fotos a una computadora. Es decir, insólitamente, que hay que formatearlo. Así que me compré un Nokia 1100 por MercadoLibre después de navegar por carísimos blackberrys y esas cosas de la NASA que me atraen pero me parecen frenéticas. Tiene todo lo que en realidad "necesito" ( if I need....): algo que haga y reciba llamadas y mensajes de texto.

Me da un poco de miedo lo que proponen los smartphones, por ejemplo. Me embola la imagen de las personas que lo tienen. Son como zombies que en cualquier contexto sólo miran una pantalla, y entre tanto -tal vez, si nadie postea algo 'greacioso'- se sumergen en el mundo de las personas que se hablan cara a cara. Es decir, se encuentran con personas para que haya gente mientras que hablan por msn con otros una salida. ¿qué?

La otra vez volvía tarde en un 42  a mi casa y vi una chica escuchando música, chateando por msn y hablando por skype, todo desde su teléfono. Que cope, pensé. ¿Qué cope?, me repregunté.Y me puse a pensar que, en realidad, uno pierde mucho con tantos medios de comunicación tan al alcance de la mano. Se pierde la comunicación, el contacto. Se deja de mirar por la ventana, o de mirar lo que pasa adentro del bondi, las caras, las personas, las pequeñas conversaciones en vivo y en directo, las situaciones de la calle, tampoco leemos tanto en los bondis porque, obvio, no podes leer con semejante atracción en la cartera.

Me parecen grandes teléfonos, muy útiles pero por ahora prefiero resistir un poco más el proceso de re-alienación nacional.

sábado, 16 de abril de 2011

The hell with the technofuns!

Me doy cuenta de cómo la tecnología me saca momentos, espacios de intimidad. Contacto. Ahora, cada idea digna de escribirse se convierte en un Twitt. Y los cd's ya no son viables y a quien se atreva a querer retenerlos, será llamado a adaptarte a los nuevos hábitos modernos por la policía del mp3, mp4, por los representantes del blue-ray y ni hablar de los inminentes polizontes del 3D. Ya basta.

Lo siento, no me siento retrograda por querer abrir una cajita, sacar un disco y mirar el librito mientras escucho el cd. Como los anotadores, me gusta la hoja de papel y el lápiz para dibujar el contorno.Me gusta imaginar porque los músicos eligieron el orden de los temas que eligieron, el arte de tapa, el del disco... Me doy cuenta de como cuando escucho música en la computadora, por lo general, no pongo un cd entero, hago una gran selección de temas cada vez. Y como sé que eso es lo que me pasa, no me es lo mismo una instancia que la otra. No me da leer un libro del libro que de un pdf, prefiero poder tocarlo. Prefiero el contacto. Ver, tocar, escuchar, sentir.


miércoles, 30 de marzo de 2011

Respirar hondo



Con un promedio de tres carreras empezadas y sólo una terminada, volví a Ciudad Universitaria por la cuarta. Tengo que cursar dos materias (proyectual y dibujo) para terminar el CBC de Diseño de Imagen y Sonido.

Pasó el tiempo y la edad promedio de mis compañeros sigue siendo 18. Estaban en cuarto grado del primario cuando yo empezaba el CBC de medicina recién salidita del colegio. Hoy están sentados al lado mío con caritas expectantes y un acné en su prime time. Verlos me hace acordar a la persona que fui cuando me sentaba por primera vez en la facultad, haciéndome la que iba "a la universidad" sin entender el lugar que estaba ocupando y sin haberme preguntado realmente qué camino quería seguir.

Sin saber, el sólo hecho de ir me hizo dar cuenta de lo mucho que había cambiado durante todos estos años. Dedicado a todos esos días en los que me siento que no hice nada. Dedicado a la ansiedad de hacer. Dedicado a la tranquilidad de que, tal vez más lento, estoy haciendo las cosas bien. Me estoy desarrollando y creciendo para ser de a poco, pero seguro, esa persona pensé ser. Para cuando me desespere y piense que estoy lejos, voy a mirar para atrás para acordarme que estoy mucho más viva, en contacto y mucho más cerca.

viernes, 25 de febrero de 2011

Sex Pistols



Estaba con una amiga en la 9 de Julio fumando y de repente, veo un policía que me hace señas sonriendo, y yo le digo, como muy bajito: ¿Qué? Y me responde igual, pero diciéndome: se huele desde acá, sigue riéndose. Y yo lo pongo cara de "ups" también riendo, agita la cabeza riéndose y se va. Sorprendidas. 

Seguimos ahí charlando, y sale del estacionamiento una camioneta con dos policías (uno era el de antes, morocho, viejo, pelo casi blanco, pero canchero, de rasgos bien delineados), desde la ventanilla al pasar uno nos dice desde la ventana: "Chau, chicas... cuídense", sonriendo! Perplejas.

Después nos vamos y cuando estábamos cruzando Cerrito, pasa otra combi azul repleta de policías que nos piropean desde la ventanilla. Esto ya es cualquiera.

 Para mí que deben volver de un entrenamiento de no sé cuanto tiempo, y deben estar todos como monos. Cualquiera! Si los policías ahora flashean así, la guardia urbana... va a dejar de ser un grupo de niños Boy Scout, para convertirse en un ejército de pibes de boliche!

lunes, 14 de febrero de 2011

San Valentín: una fiesta bipolar.



Siempre me llamó la atención la bipolaridad de San Valentín.

Por un lado, los golpeados por San Valentin. No hay otra fecha como ésta. No hay otro día del año que pueda hacer sentir más sola a una persona. No importa si "estás bien sola", si "no creés en San Valentín", si es tan sólo "una fecha comercial" o qué. Lo que importa es que, el que no tiene la posibilidad de festejarlo, en algún momento del día, se siente solo. Porque ahora, no sólo se crean fechas para que uno compre indiscriminadamente, también hay fechas para terminar comiendo chocolate envuelta en una frazada al compás de tienes un e-mail o de notting hill. No importa si hace calor porque es febrero, hoy te envolvés en la frazada y te vas a dormir deprimida. A menos que tengas la excusa de llorar abiertamente porque cortaste con tu novio hace poco, no le decís a nadie, alegás estudio y te vas a tu casa a hacer la meticulosa práctica del masoquismo. No antes de haber abierto la caja de fotos y pavadas de todos tus ex, te vas a dormir imaginando historias de amor irreales después de haber mandado señales de urgencia a través de canciones de brian adams o de bon jovi en los estados de facebook, twitter o msn, pero nadie te dió bola, porque además de estar sola, hoy parecés desesperada. Ya basta, he is just not that into you, y vos tampoco.


Por otro lado, los enamoradizos (eternos teen). Son esas parejas que están tan los que están super oh my god enamorados que empiezan (ella) a planificar San Valentín inmediatamente después de llegar a su casa, en la madrugada del 1º de enero, después del último festejo del año. Es una especie de Quinn, la hermana de Daria, pero de la vida real. Una real presa del mercado. Hablo de esos enamorados que esperan toda su vida la oportunidad de colgarle un pasacalles a "princesa" para decirle que la aman profundamente y que "sin tí" no podría vivir. Dentro de éste grupo entran los que despiertan al otro un desayuno de mil variedades, flores, bombones y todos los clichés de cupido habidos y por haber. Destilan.

Y, de los que festejan, se desglosan finalmente las parejas más atractivas de observar en los restaurantes o cines o heladerías en días como hoy (y siempre). Esas parejas que, de sólo verlas, bostezás del aburrimiento, tienen olor a naftalina. Ella está vestida de rosita y el de beige, mocacines y cuenta ganados. Dentista y ingeniero. Un bajón. No tienen de qué hablar. Pero están tan lejos de saberlo, que ni lo intentan, prefieren "no darse cuenta". Ella es una tarada crónica y el "el clásico vivo" que la caga hasta con sus compañeras de oficina, amigas de toda la vida, compañeras de gimnasio, lo que dé. Entonces después, cuando llega SV, tiene que ponerse de manera proporcional a todas las cagadas que tiene que tapar y que ella "olvida" por no dormir sola. Hablan de ésta, de la otra, de cómo tu mamá me hizo tal cosa o tu padre te dijo tal otra y se horrorizan por los cuernos que le puso fulano a la pobre de mengana y gastan fortunas (él) en una noche para encubrir el resto de las noches del año. Como si pagar una zarpada cena en Kansas lo habilitara para cagarla el resto del año. Me encantan esos casos. Esas parejas que están hace siglos y desde la infancia, pero hablan menos que en la primera cita y planean casarse "porque van ocho años". WHAT?


San Valentin, un excelente detector de genialidades.

jueves, 3 de febrero de 2011

Amor, amar y ser amado.

"De todos nuestros juegos, es el único que amenaza con trastornar el alma,
y el único donde el jugador se abandona por fuerza al delirio del cuerpo.
No es indispensable que el bebedor abdique de su razón, 
pero el amante que conserva la suya, 
no obedece del todo a su dios". 
[Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar]




Pensamiento es igual a boicot, pero en el amor a miedo, obstáculos y desencuentros. Los impulsos deshonestos, los manotazos de ahogado, las peticiones desesperadas y el descuido inconsciente, corroen los lazos. ¿Cómo podemos ser uno si la vulnerabilidad del otro no nos provoca cuidarlo? 

A veces me da pánico pensar que a medida que me sumerjo en el otro, mi corazón deja de poder (o querer) hacerlo todo sola y que me gusta más hacerlo con él. A veces me urge huir y escapar de esa supuesta dependencia que no es otra cosa, según los otros que compartir. Mientras que el amor cálido disuelve mis barreras y ya no tengo más opción que la mera entrega, mi alter egos independiente y acostumbrado a la soledad, se invadido, me marca las faltas, los descuidos y las diferencias como terribles hitos y me congela, y me distancia, y me cierro. ¿Cómo podemos unirnos si nuestra vulnerabilidad, la apertura de nuestro más profundo ser es rechazada? ¿O tal vez abrirme me hace buscar excusas para cerrarme y volver a mi segura independencia?

viernes, 21 de enero de 2011

Nada


viernes, 14 de enero de 2011

Claaaaro: No le gusto!



Recién termino de ver He is just not that into you. No lo niego, me causó más gracia de la que me hubiera gustado y me hizo más que nada, un nudo en la garganta. Todos terminan aparentemente felices. Pero, lo que es evidente, es que se mienten descaradamente.

Hay un momento, cuando uno sólo da con historias histerias, que pierde importancia quien esté enfrente, sino el espacio que puede llegar a llenar. Cada vez importa menos qué búsqueda tiene uno, solo quiere otro. La posibilidad de compartir, así sea unilateralmente.

La película me remitió directamente al Capítulo “El psycho”.

Nos habíamos conocido de chicos, yo le había gustado, nos habíamos dado unos tiernos y adolescentes besos, y yo huí, porque era un psicótico. No sé si lo que más me hizo huir fue que estuviera completamente loco, como el poder divisar malas intenciones en su locura. No tenía límites, era un mugroso bravucón de secundario. De esas impunemente atractivas.

Nos encontramos de grandes y me contó un cuento que yo quería escuchar de una manera tan espectacular y tan supuestamente sentida, que compré. La hizo tan bien que incluso hoy le tengo simpatía, me acuerdo de sus artimañas y me río.

Nos dimos nuestro primer beso y, durante una semana, el psycho vino casi todas las noches a visitarme un ratito a la puerta de mi casa, un genio. El tipo estaba jugando al TEG. Yo estaba en una etapa de mi vida en la que no me interesaba compartir con alguien realmente, estar con alguien hubiera sido una carga. Entonces, cualquier tipo que me llamaba la atención, yo lo condimentaba, guardaba sus defectos en la carpeta de archivos temporales y soñaba. Me veía corriendo por la playa, con el perro y los niños.

La cosa es que después de la primer noche que compartimos juntos, game over. El ya había podido tachar mi nombre de la lista y yo no quise entender que toda la parla no era más que un cuento. Y me obsesioné. Me obsesioné porque en verdad era una historia vacía. No compartíamos absolutamente nada.

Y tal cual la película, un día fui a lo de mi amigo Carli a quemarle la cabeza con las pequeñas “señales” que me daba el otro (ninguna señal, solo aparecía cuando yo no aparecía). Esa tarde hicimos un croquis, entre risas y lástima, de la situación: porqué no me llamaba o de porqué ya no me llamaba. Y en un momento, nos miramos y descubrí que había flasheado año y medio de noviazgo.  Hay veces que cuando uno no está en su eje pasa eso, querer llenar con vacío. ¿Qué puede obsesionarme de un tipo que no admiro y al que básicamente llamo “tipo”? No estuvo mal que yo no le gustase más, estuvo mal que me contara el cuento. Que el ritual de apareamiento estuviera rodeado de un verso nerudístico. La conexión es mutua, si no hay de un lado, no hay del otro. Si hay de un solo lado, hay alguien que se está mintiendo. Yo hubiera estado con él igual, me divertía el patotero, por un rato.

Hay veces que con la base de haber conocido a alguien, que te atrae un poco y que al menos no es aburrido, la mente construye castillos de arena y de ensueños proporcionales a la falta de autoconocimiento, de la falta de respeto por la propia búsqueda.  Hay veces que una persona te gusta mucho más por lo que te hubiera gustado que fuera que por lo que es. Y, lo increíble, es que cuando te das cuenta de que el otro no te contó el cuento, sino que fuiste vos, automáticamente dejás de mirar el celular, de entrar a su facebook y de esperar que te llame. Si no te llama, es porque no quiere volver a verte. Y si no quiere volver a verte, es porque no la pasaron ninguno de los dos tan bien como vos te contaste.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cómo, cuándo, dónde y porqué.

¿Cuán importante es que exista un referente del ideal de uno? ¿Cuán importarte es ver que es posible ser uno porque hay otros en la misma frecuencia que lo hacen, por la misma causa, movidos por la misma pasión? ¿Qué es enamorarse? ¿Encontrarse con el mejor ideal de uno? ¿Cómo se denominan esos instantes? ¿Qué es despertar? ¿Qué implica? ¿Cuán lejos estamos? ¿Es posible?

"¿Que es la libertad? Tu mente sin polvo es libertad". Ese polvo es todo lo que dejamos fluir en nosotros porque pensamos que no podemos hacerlo mejor. Porque nos es más fácil mentirnos, creer que "así como estamos, estamos bien". El mundo es mucho más que la distancia que recorren nuestros ojos. Tenemos una responsabilidad. Y con tanta violencia y ribotril dando vueltas, no podemos estar bien. La mitad del planeta no come, dejemos de preocuparnos por nuestros pequeños problemas. No hay que pre-ocuparse, hay que ocuparse.

"Libertad es cuando la mente no ansía ni desea". Es algo que parece incluso hasta temeroso. ¿Qué es la vida sin deseo? Lo más. La simpleza y la paz..Y, si quisiéramos, tan posible... es dejar de depende de mejores tiempos, mejores condiciones y mejores actores,  rápidamente quitándonos la responsabilidad sobre nuestra realidad. Somos responsables. Tenemos que soltar las huellas del pasado, esas huellas que todavía nos duelen. ¿De verdad todavía nos duelen? ¿Que nos pasa que no podemos avanzar? Dejemos de estar aislados.

El otro día me dijeron que la sangre se renueva cada 4 meses y que nuestro cuerpo tarda 7 años en renovarse por completo. Algunas partes muchas veces en siete años, con lo cual... nuestros cuerpos dolidos, ni siqueira son los que vivieron nuestra excusa para no movernos. Nuestros cuerpos de hoy ni siquiera estuvieron presentes en la mayoría de las situaciones o emociones vividas que hoy nos atan haciendo las veces de anclas. ¿Cuáles son nuestras anclas?


"Prometete a tí mismo dejar ir el pasado. Lo que ocurre, ocurre. Desarrolla el hábito de soltar el pasado ahora, así podrás mantenerte centrado. Todo es temporal. Todo esta cambiando. Todo pasa para pulirte la perspectiva".

jueves, 11 de noviembre de 2010

Muerte a la Mente! Siento, fluyo, luego existo.

XY: de qué pensas que depende la conexión?
XX: de Fibertel.

 

¿Cómo es que un día podemos conectar con alguien al punto de que el silencio sea parte de la conversación y al día siguiente –o tal vez al próximo instante- estar a kilómetros en una misma habitación? 
¿Qué pasa en el medio? ¿De qué depende? ¿De cuánto nos imposibilite nuestra mente? ¿De lo que creemos que percibimos del otro? ¿De lo que esperamos del otro?

Aprender a aceptar. Comprender. ¿Hasta qué punto el aceptar no deviene en conformismo? ¿Cuál es el límite del conformismo, la disconformidad no asumida? ¿Que pasa cuando a pesar de, te hace falta más? ¿A qué refiere ese más? Más entrega, más fluidez, menos temor, más amor, más cuidado, mas naturalidad. Naturalidad. ¿Se pide el amor o se es amado? ¿Se pide afecto o se recibe? Pasa o no pasa. Fluye o no fluye. Se está receptivo o se está cerrado. Se esta predispuesto o se esta enroscado. Se siente lo que se vibra o se cae la conexión.

¿Cuál es la diferencia entre aceptar lo que el otro te puede dar y renunciar a lo que esperas? ¿Cuánto esta dispuesto a conectar con vos una persona que, cuanto más te abrís, más fría y distante se vuelve? Confianza no es descuido. Confianza es entrega, es amor. 

¿Cuánto podes relacionarte con alguien que se vuelve afectuoso cuando te retrotraés? Es decir, cuando decís "ok, me pudrí", el otro se activa. Se vuelve cariñoso, cuidadoso y atento hasta que te ablandás. Y cuando volvés a tu estado afectivo, se acabó, vuelve a la mezquindad.

Cuando la mente muere, hay amor. Cuando hay amor, muere la mente. Cuando te entregas a alguien por amor, tu ego se disuelve. Y la disolución del ego es dolorosa. La dualidad es la causa del dolor, no la unidad”.

 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Aquella solitaria vaca.

"Nosotros no dejamos el cuerpo, es el cuerpo quien nos deja. Eso es la muerte. Cuando tu dejas al cuerpo, eso es meditación". (Sri Sri Ravi Shankar)



Nunca me había puesto a pensar tan gráficamente a la muerte. Siempre imaginaba que moría, mi cuerpo se hacía polvo y yo me unía a una energía global de la que me separé al nacer. Mamá dice que cuando tenía más o menos 5 años hablaba de la reencarnación. Decía que "al morir, nos íbamos al cielo para que nos arreglasen, para luego volver a estar listos para salir y meternos en otro cuerpo".


Como el aire que entra en un globo y al desinflarse, entra en otro, y en otro. Los globos son como nuestro cuerpo, aguantan hasta que ya no tienen fuerza y pierden la compostura y la vitalidad. Lo increíble es que, mientras tenemos esta relación utilitaria con nuestro envase, no somos capaces de ponernos a pensar en el combustible que utilizamos para mover toda esa maquinaria.

Nos metemos sangre de otros animales a los que maltratamos hasta asesinarlos, nos metemos muerte en el cuerpo y con esa comida, afrontamos la vida diaria. Digiriendo la muerte de otros, muerte que avalamos 'inconscientemente' o bien conscientes de no cuestionarlo.

Yo quiero limpiar mi cuerpo de todo lo que la sociedad me enseñó como 'normal' y 'bueno'. No quiero formar parte de situaciones que no me describen. No quiero ver más gente borracha en un boliche, no quiero ver más gente drogada ilegal o legalmente, no quiero ver más gente dando cátedras de convivencia cuando se espantan porque en china metan gatos en un jarrón, cuando ellos se meten animales en el estómago, despues de haberlos aniquilado y masticado. No quiero escuchar más gente que se horroriza por los rituales de sacrificios humanos de otras culturas, cuando se hace culto a la muerte en cada asado.

Yo no soy argentina, soy del mundo y no me cabe el asado. Me cabe el encuentro, el compartir una comida. Lo demás, forma parte de todas las incoherencias en base a las que vivimos sin cuestionar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Love is knowing we can be.

"Cambia su alma por un juguete mecánico, 
ha hecho un trueque del ser por el parecer,
de la grandeza por la función social".
(Ch. Boudouin)

 
En sus orígenes, la palabra persona designaba la mascara que llevaban los actores en el teatro antiguao y en las fiestas totémicas. Indicaba el papel que interpretaba cada uno y permitía resonar la voz, de ahí el nombre: per sonare (resonar a través de).

Jung dijo: "Puede decirse sin demasiada exageración que la persona no es lo que uno es en realidad, sino lo que él mismo y ls demás piensan de él". Es decir que la persona no tiene nada de real porque resulta de una especie de compromiso entre el individuo y la sociedad. Se tiene un nombre, se adquiere un título, se asume un cargo, se es nombrado para un puesto determinado y uno encarna todo esto. 
 
En su libro El universo secreto de los sueños, Pierre Fluchaire afirma que "aquellos en los que la persona está mal adaptada a su verdadera naturaleza, tienen un comportamiento desmañado, porque se sienten mal en su papel y mal consigo mismo: por ejemplo, los desafortunados a los que nada les sabe bien. Su persona no es más que una simple apariencia y tiene muy poca relación con la realidad que existe en él. Pero el acaba por creerse el juego y se identifica con la persona, y se lo cree tanto, que la verdadera naturaleza poco a poco desaparece, se aniquila".

El problema de no poder estar en silencio con uno mismo es que la cabeza se llena de ruidos que no nos describen. Y esa no es nuestra naturaleza. Nuestra naturaleza es la naturaleza misma, el silencio, la armonía, el control, el constante cambio, el equilibrio. Todo lo demás forma parte del mundo que armamos para evadir los ruidos e imágenes que proyecta nuestra mente cuando estamos en silencio. Miedo a nosotros mismos. 

Necesité de mucho tiempo en soledad para entender cómo tratarme. Necesité miles de hojas para dibujar lo que no podía poner en palabras. Necesité usar mis cuerdas vocales para cantar lo que otros habían entendido mejor que yo. Necesite miles de cuadernos para hacer un mapa de sitio de como iba entendiendo mi mente y la forma en la que percibía el mundo. Recién cuando empecé a vivir en comunidad conmigo, cuando pude ver que yo misma era una persona a la que debía respetar, proteger, cuidar y mimar, pude ver que había un otro. Un otro distinto, con otros lentes, un otro desesperante y aterrador. 

Pero no es sino a través de la interacción con el otro, que descubro a diario quién soy y quién quiero ser. Al menos en contraposición. Mirar para adentro y ver que hay sombra, que hay hechos que al recordarlos aún hoy nos hacen cerrar los ojos, abrazar esos secretos, abrir las puertas y hacerlos verbo: comprendernos. 

"En ningún caso, bajo ningún aspecto, vale la pena seguir siendo un extranjero para uno mismo".





viernes, 5 de noviembre de 2010

Metanse la Nueva Ley de Medios en el CULO: Manifiesto antiperiodista.

"Más que querer ver la cara oculta de la Luna que está lejos de nosotros, 
podríamos intentar mirar la cara escondida de nuestro propio espíritu"
[J.B. Priestley]



Ah no, pero por suerte llegó la nueva ley de medios que además de ser una bati ley, va a cambiar la forma en la que las personas se pisan unas a otras para conseguir un puesto en los medios.

“Crisis de confianza”. Así describe Gilles Lipovetsky en su libro “El crepúsculo del deber” no sólo a la relación entre los medios y sus lectores, sino también a la de los media con sus no lectores, posibles compradores de sus páginas. Es demasiada la responsabilidad que asumen los comunicadores como para que resulte tan fácil denunciar su “falta de responsabilidad y voyeurismo” y que no se pueda apelar a la denuncia por ser cierta.
El Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, establece en su  primer Principio (y para qué seguir leyendo el resto), el derecho del pueblo a una información verídica. La vorágine depravada por vender números en cada edición o por obtener puntos de raiting o de audiencia, sumado al eterno historial de engaños y ocultamiento de información no sólo por parte de los medios, sino también por parte del Gobierno y otras entidades que, mientras que simulan estar representándonos, hacen que, como dice Lipovetsky, exista “una sospecha respecto de los medios”, por su falso tratamiento de las noticias, por no brindar la información de manera objetiva, convirtiéndose, según el autor en “símbolos de manipulación, de impostura, de insignificancia, de falta de respeto hacia los hombres”. Me dan asco los periodistas.
Si bien concuerdo con lo que plantea el filósofo, creo que su análisis debería extender la responsabilidad. Que éste sea nuestro periodismo no habla sino de lo mucho que nos interesa como sociedad enterarnos, saber. Somos responsables todos, todos nosotros como sociedad. Y no desde cada una de las profesiones que hemos adquirido, sino desde cada uno de los que hemos llegado a ser, como personas, con sus valores. Todos somos responsables. No ellos, no él o ella: todos.
Dentro de la idiotizante canastita de conocimiento social a partir del cual, por ejemplo, se sabe que un té con limón ayuda a mejorar la garganta cuando duele, también es “sabido” que “los periodistas escriben en función de quién paga la pauta”. Ese es el mensaje que corre de boca en boca cuando uno pregunta a los ciudadanos por la credibilidad de sus medios. Pienso que eso sucede porque los lectores no nos hacemos respetar. Porque compramos los diarios y las noticias, aún sabiendo que las leemos mirándolas de reojo, con desconfianza. Porque no hay diferencia, en el fondo, entre la confianza que se le tiene al bastardeado diario “El Argentino” o “Clarín”. Todos mienten, todos tergiversan, todos ocultan e informan según lo que les permitan decir en función de quién paga la pauta que paga los sueldos. Pero nosotros, como siempre, nos quejamos pasivamente. Si queremos buena prensa: exijámosla, no compremos mentiras. No compremos más los diarios. No los leamos más porque para leer esas páginas, increíblemente sería mejor leer a Cohello.
Es nuestra responsabilidad porque preferimos, como sociedad, no enterarnos. La verdad no vende, aburre. Si la prensa escribiera de manera independiente y objetiva nos podría a los lectores en un lugar frente al que no sabemos como responderíamos. Implicaría una responsabilidad que habría que ver si querríamos asumir. Comprender que tenemos responsabilidad implica, inmediatamente, que actuemos. ¿Podríamos dejar de lado la indiferencia ante los acontecimientos ya no pudiendo alegar que no somos bien informados?
Respecto de esto, el autor señala: “cuando los media se erigen en el ‘cuarto poder’, el tema central ya no es el de los derechos de la información sino el de los deberes que resultan del papel creciente de la ‘mediocracia’”. Es magnífico que exista un eje ajeno al poder político capaz de controlar, mediante la denuncia masiva, que los políticos cumplan sus plataformas políticas o que actúen en función de lo que juraron cuando tomaron posesión de su cargo público. El problema no es sólo que el periodismo esté manipulado por intereses, el problema es que nosotros, como sociedad, no hacemos nada más que quejarnos. Queja pasiva. No necesitamos pensar, como dice el autor, que “la consideración  de las consecuencias deplorables o catastróficas para los hombrees y las instituciones democráticas sirven cada vez de incentivo para la reactivación del principio de responsabilidad”. No necesitamos amenazas para actuar como comunidad, necesitamos conciencia, ser responsables, primero, con nosotros mismos y, en consecuencia, con nuestros conciudadanos. Estamos amenazados, incluso por nuestro medio ambiente, por no haber actuado como comunidad. No necesitamos esperar un político que nos guíe, todos deberíamos convivir de manera política, el problema es que no nos unimos, no actuamos como sociedad conjunta y, en general -por no decir siempre- responsabilizamos a un otro por los errores que cometemos o que dejamos se cometan.
Los media deberían competir por la mejor prensa, en vez de competir por la venta, o deberían sincerarse y escribir letras inconexas que no formen palabras. De esa manera estaríamos siendo tan informados como ahora, sólo que ellos, hasta resultarían simpáticos por ser, al menos, honestos. En la carrera por la venta de números, el periodismo se ha olvidado de la pasión por la verdad y la escritura, de la responsabilidad, en verdad en un principio romántica, que lo posicionó como herramienta de control, ante la falta de funcionamiento de la justicia.
Pero no es sólo el periodismo, como dice Lipovetsky, el que es “perverso”. Nosotros, como ciudadanos, también lo somos, porque por no asumir responsabilidad permitimos que ocurra, y que la mentira y la tergiversación de la información reinen en los titulares.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Del cuaderno al blog



Una noche, más o menos en julio, escribí en mi cuaderno mientras viajaba en el 152: 

Hay veces en las que ni quiero poner música, pero me pongo los auriculares caminando por la calle o sentada en un bondi, simplemente a modo de tener carnet de no pertenencia a la realidad. Como el cartel de do not disturb de los hoteles. Tengo los auriculares, "no estoy prestando atención".
Hay veces que no quiero saber nada, que no quiero ni siquiera que me pregunten la hora o dónde queda la calle Junín. Quiero estar adentro mío e incluso ponerle dos tapones a mis oídos. Quiero escuchar los sonidos del ambiente desde el aislamiento, desde la supuesta indiferencia. A veces ni la música describe mi estado de ánimo, y por eso es que ni la escucho. No importa si es un buen o mal estado de animo. Simplemente soy, existo, pululo entre la gente deseando ser transparente. Y, de manera inerte, me subo al bondi y busco un asiento que mejor sepa hacer de cuevita contra una ventana para pasar desapercibida y no tener el bajón de encontrarme con alguien en el bondi. No quiero charlas de ascensor esos días ni contestarle a un desinteresado de manera desinteresada. Ni siquiera el coqueteo pasajero es divertido, ni lo contemplo. No surte efecto, y la efímera tensión con el galán vial, perturba.


Otras veces, si nadie me habla, hablo sola o con alguna de todas las que conformamos mi yo.

martes, 2 de noviembre de 2010

Fui la minita que se desmaya en el subte



No puedo decir que nunca me pasó ésto, pero sí que hace mucho no pasaba y que estrené el subte. Sabía que me iba a desmayar porque cuando era chica me pasaba tan a menudo, que había, incluso, aprendido a darme cuenta unos segundos antes. Entonces, me sentaba donde estuviera, apoyando mi espalda contra la pared más cercana, la cabeza descansando sobre mi frente contra las rodillas y mis brazos acurrucando mis piernas contra mi pecho. Cerraba los ojos y me dejaba ir. Cuando me despertaba, transpirada, con tensión en la nuca y pálida  esperaba a que la presión subiera lentamente, me ponía de pié y seguía caminando.
Me desmayé en ferreterías, supermercados, boliches, recitales, en la costa, en cabildo, no en todos lados, pero sí en algunos. Hoy agrego linea D a la lista.


No pienso agregar más ramales del subte, a partir de mañana voy a venir a trabajar en bici.

viernes, 29 de octubre de 2010

Reality Show

¿Que es realidad y qué no? Incluso cuando creemos estar despiertos... que hay de todo lo que percibimos sobre lo que vemos? de todo lo que sentimos en función de como percibimos lo que vemos? de donde sale y donde queda todo eso que uno siente y resiente basados en nuestra interpretación sobre las intenciones de cada uno de los participantes? Como si fuéramos narradores omniscientes de lo que vivimos. No es necesario justificar nuestras fuentes para pensar y enjuiciar según lo que creemos que sabemos, lo percibimos  o actuamos como si estuviéramos seguros de estarlo. Igual, nos condiciona. Estemos errados o no, hay algo intangible que se adueña de nuestra mente por unos instantes, qué es eso? hay veces que lo que sentimos se siente en el cuerpo. Y el cuerpo reacciona, y la mente se agota. Vivimos estresados por no saber vivir. Por no entender que lo que hasta hoy creímos vida, no era vida. Era sumisión a la profecía de auto cumplimiento global. Todo se va al carajo. Obvio, responsabilizar únicamente al destino, nos lleva a eso. Tenemos responsabilidad. Hagamos algo. Dejemos de buscar un líder ideal, de esperar al mesías, y demonos cuenta que hay mucha gente que no come. ¿Cómo podemos ayudar al mundo? ¿Cómo podemos hacer para sin guerra entender que el mundo ya no debe seguir como viene? Tenemos que ver más que nuestra propia persona. solo hace falta que nos despertemos. Que se nos retuerza el estomago cada vez que hagamos de cuenta que nos olvidemos que vemos. Que ellos, a quienes culpamos, nos lo harían si tuviéramos palabra. Son un reflejo de lo que les permitimos que sean. Y nosotros deberíamos dejar de ser el reflejo de lo que se nos permite. 

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Cuán sincera soy al escribir en mi blog?



La verdad no me lo planteo nunca porque siempre creo que escribo realmente lo que siento... ¿pero no hay facetas de mí que esconda? Y ahí me puse a pensar y me dí cuenta que dejarse limitar por una voz externa -por más que suene al libro de verdades de Cris Morena, o a frase de calendario en tarjeta que se vende en el subte- es realmente estúpido y frío conmigo. Porque lo peor es que, en el fondo, la voz que escucho no es sino mi interpretación sobre mi percepción de una no realidad, de algo que no es mi realidad, pero tal vez lo fue, o así lo viví. ¿Quién es ese otro? ¿A quienes corresponden esas voces? ¿Quién me dibujó? En el fondo, no somos más que animalitos indefensos, vulnerables y de mente muy frágil en busca de amor que nos haga de cuevita, que nos proteja, incluso, de nosotros mismos. Porque muchas veces no podemos cuidar nuestro propio cuerpo.

Hay que sentirse cómodo en uno. Hay que bancar cada uno de nuestros alter ego: la pacifica, la histérica, la neurótica, la insensible, la llorona, la celosa, la controvertida, la que baila y la que sostiene ropa en los boliches. Soy la que sale a caminar, la que quisiera tener más tiempo para poder volver a salir a correr. Sentarme en el lago. También soy la que lee compulsivamente o no lee durante meses, pero sigue comprando libros porque los ama, pero los va apilando en su escritorio, a modo de sombra. Hasta que un día dejan de ser sombras y se convierten en ventanas con aventuras y me sumerjo en todas y leo compulsivamente. El resto, es cíclico.

También soy la que dibuja compulsivamente en todos lados, en la facultad, en el bondi, en el subte, en el laburo, en la casa de un amigo, donde sea que tenga ganas de pintar - que en esas épocas es casi todo el tiempo- y les escribo pensamientos míos o de otros a los que admire.

Música es raro que no esté escuchando. Solo cuando duermo no escucho música. Ahora le cambié las cuerdas a la guitarra y toco, cuando me place, pero siempre tengo ganas de tener más ganas como para tocar y cantar. Me critico a mi misma por eso, me digo que soy vaga.

Me gustaría empezar a estudiar cine y para eso tengo que ver películas que no estoy viendo, y eso me da un poco de fiaca. No me quiero colgar. Después me voy a arrepentir.

Sueño, sueño constantemente con revoluciones sociales de paz, cambios genuinos, compromiso. Sueño con comprometerme mucho más socialmente. Me da dolor de estómago pensar en la gran injusticia que es el mundo para la mayor parte de la población del planeta. Si tan solo nos diéramos el lugar de ponernos en contacto, la vida tendría otro ritmo.

No voy a releer, publicar entrada.

jueves, 7 de octubre de 2010

Si lo ves, no podes seguir así.




Aunque todas las películas reflejan, a su modo, aspectos sociales, algunas son específicamente escritas y producidas con un fin, una meta, un mensaje particular, como un repique de campana. Despertemos, estamos en problemas. Lejos, cerca, algunos, pocos, muchos, desigualdad, injusticia.

No deberíamos necesitar una película que nos dijera que hay gente que se muere de hambre. No deberíamos necesitar un documental que hable sobre como Nike explota niños a partir de los cuatro años siendo una multinacional que, con lo que invierte en publicidad al año, podría pagarle el sueldo a todos sus empleados y evitar la explotación infantil. Pero nos gusta, nos gustan los slogans como "just do it". Avalamos la impunidad.

Estamos fanatizados por McDonalds, una compañía que tiene denuncias a lo largo y ancho del globo por abuso y explotación de sus trabajadores, por venta y apología de una dieta llamada "comida chatarra" que causa cáncer, enfermedades de corazón, diabetes y artritis, según expertos. Pero a Ronald ésto le parece poco, además, utiliza numerosos recursos naturales para la producción de las montañas de basura en las que terminan sus envoltorios de papel, cartón y plástico.

Si hablamos de recursos naturales, con el solo focalizarnos en la tala indiscriminada de árboles, ya deberíamos tomar conciencia de que estamos destruyendo nuestra selvas tropicales a un ritmo del 1.8% anual, es decir, 16 km2 a la hora colaborando directamente con el calentamiento global del planeta y con el efecto invernadero. Principalmente en Brasil, Zaire, Indonesia, Perú, Méjico, Canadá, India, Nigeria. La madera tropical se usa para todo: desde mesas y ataúdes hasta para hacer escarba dientes, papel higiénico, carilinas. Somos nosotros, los consumidores finales, los que tenemos que tomar conciencia. Y, al menos, moderar el uso. No necesitamos que la pasta de dientes ademas de venir en un envoltorio de plástico, venga en una caja de cartón que a su vez está plastificada y tiene numerosos colorantes para hacer del producto algo atractivo, para que el ser humano, superfluo, compre.

Y lo peor, lo peor de todo, es que ni siquiera somos felices en un mundo tan descuidado. Por que el problema no es el planeta, el problema somos nosotros, nuestras mentes adormecidas. No nos hacemos responsables.  Estamos a la espera de un líder, de un buen hombre, incluso de Jesús. Nos tenemos tanta confianza que pensamos que el advenimiento de una persona puede cambiar las cosas. Todos seríamos líderes si quisiéramos asumir esa responsabilidad. ¿Porqué no nos despertamos uno a uno y nos agarramos de las manos para luchar por un cambio? No necesitamos una guerra, necesitamos dejar de pelear. Necesitamos vernos, saber que hay más personas que nosotras. Necesitamos dejar de poder dormir en paz sabiendo que la mitad del planeta no come.

Perseguimos una felicidad basada en la destrucción de nuestra casa y en la compra de objetos materiales. Hay personas que sólo son felices comprándose cosas nuevas. Hay personas que se la pasan el día comprando sin conciencia y, la mayoría de las veces, sin necesidad. Pero no importa, porque la regla básica del sistema es chuparnos la sangre entre nosotros, así se nos impide que reaccionemos.

Ni siquiera tenemos tiempo libre para disfrutar. La felicidad y el goce son inalcanzables para la mayor parte de la población mundial porque el sistema se la robó. Se robó la libertad y, con la libertad, el tiempo de cada uno de poder mirar para adentro y conectarnos, de poder permitirnos cuestionar lo que vemos, lo que hacemos, lo que decimos, nuestra propia coherencia.

Lo que importa no es quien inventó la pistola, sino quien aprieta el gatillo. No nos podemos hacer los distraídos para siempre.


ALL WE NEED IS LOVE.

martes, 28 de septiembre de 2010

De mitos y crisis

crisis

1. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. Escasez, carestía.
7. Situación dificultosa o complicada.





Nacer es una crisis. Es un cambio brusco, de nadar a en la placenta a ser golpeados si no respiramos. Médicos, llantos, personas, voces, contacto directo, desprotección protegida, amamantarse, pañales, miedos ajenos, propios, confianza y entrega, o sumisión.
Desde que nacemos hasta que finalmente cerramos y volvemos al silencio, crisis. Constante aprendizaje. Entonces, crisis que se mantiene en segundo plano (incluso en momentos inolvidables). 
Está la de la adolescencia, crisis. Ser un maldito teen es vivir en crisis, ese intento de entender a las recién despiertas y, por tanto, recién descubiertas hormonas. Entonces, nos frotamos, como los gatos, contra otros seres en crisis que tratan de entender sus hormonas frontandose contra vos y otros como vos. Entonces, ahí ya tenemos dos crisis que se suman, la del constante aprendizaje con la de el empezar a mirar para adentro y luego animarnos a cuestionar nuestros pilares y los de quienes nos educaron.
Después, la crisis de quinto año (que se suma a la de la adolescencia -que todavía no superamos- y a la de constante aprendizaje). Quinto año del colegio, qué gran mito! Definitivamente no me pareció gran cosa, el viaje de egresados fue surrealista, el ícono de la mentira. Todos son amigos, todos se conocen, todos pasandola super en base a alcohol intravenoso, todos vestidos de alguien que todavía ni conocen, todos contra todos, todos todo. Me acuerdo que en el tercer día del viaje de egresados, falté a una excursión y me fui a sentar al Nahuel Huapi y me dije: qué bajón el viaje de egresados!
La crisis de la carrera, del abandono de carrera, de la inscripción a la carrera, de la duda, los proyectos, la crisis de vivir y de que te vivan, la crisis del amor imaginario y del amor tangible, el choque entre el ideal y lo real. Los deseos, la desilusión, el amor, la primavera y el otoño. La crisis de la música, del arte, de la seriedad y de la alegría. Crisis es vida. Vida es sangre que corre por tus venas. Venas que transmiten a todo el cuerpo y ya no con el envase en el cual estamos metidos. Lenguaje, transición, comunicación y emoción. 
Mientras tanto, también podes tener (si estás de novio), las conocidas crisis del mes, de los dos meses, de los 3 meses -según la Cosmopolitan-, de los 6, del año. La crisis de compartir, de entregarse y recibir a otro. La crisis del noviazgo, del matrimonio, de la asociación, la crisis de la crisis.

Yo tuve, con El Diario de Hormiga, la crisis de los seis meses. Me pasó. De repente, tenía tantas cosas por decir, tantas cosas que me estaban pasando, que no supe por donde empezar. Y entonces, me constipé mentalmente. Las palabras ya no salieron más, los dibujos ni se asomaron, los libros se congelaron. Pero respiré, aprendía respirar. Aprendí la importancia de respirar. La meditación purga, sin palabras, lo que no quiero expresar. Es mi mente comunicada con mi cuerpo. Es mi cuerpo en contacto con su propio ser. Soy yo, en mí. Estoy liviana, estoy soltando, estoy empezando a entender. Estoy sincronizada. Estoy.

martes, 31 de agosto de 2010

Mi frecuencia


Foto: Carolina Teitelbaum.

Nací el 23 de julio del cuarto invierno de la década de los ochenta, siglo anterior. Hija menor de una familia de seis, crecí rodeada por el verde y la falta de hormigón. Campo, olor a pasto húmedo, escarcha invernal, grillos nocturnos, perros corriendo, infinitas estrellas, flujo de imaginación. Crecí bailando los Beatles con mis hermanos iluminados por el fuego alrededor del hogar, al compás de las llamas. 
Soy estudiante de periodismo, pero estaría describiéndome de manera incompleta si no mencionara que expreso lo que no puedo poner en palabras a través del dibujo desde mi niñez. Tengo una inagotable afición tanto por la música, la pintura y la fotografía, como también por todos aquellos mundos en los que uno se inmiscuye movido por las emociones. Aficionada del movimiento, el compromiso, la conexión y el consecuente cambio. 
Recientemente estudiante de montaje cinematográfico. Dí con el séptimo arte al buscar un lenguaje en el cual se pudieran contar las distintas realidades que no son consideradas noticia hoy, aquellas que jamás tienen auspiciantes, las que tienen que ver con lo emocional en cada uno.
Aplaudo de pié artistas como Jim Morrison o John Lennon, por buscar encontrarse con ellos mismos y, por ende, con sus ideologías, y, también, por llevarlas a la práctica sin importar consecuencias y evitando grises; Freddy Mercury, por su inagotable talento; Chomsky, Nietzsche, Schopenhauer o Freud, por promover en uno un cuestionamiento constante y hacia todo, asegurándonos de arremeter contra la vida vivida desde el prejuicio.
Huyo, finalmente, de mi posible participación en la difusión del abatimiento mental, de la consecuente desidia en la búsqueda de ideales, del no movimiento y del no abandono de la queja pasiva.

viernes, 6 de agosto de 2010

Dichos populares



Cuántas veces habré repetido frases sin haberme detenido a pensar qué significaban, como decir que entrar a una iglesia da paz. A mi me da igual. Si entrara a un supermercado en el que los clientes tienen prohibido hablar, creo que me pasaría lo mismo, el silencio me conmovería.

En la novela de ciencia ficción de Colin Wilson, Los parásitos de la mente, el protagonista descubre que la conciencia humana ha sido esclavizada, sometida e intimidada por un extraño parásito que se ha estado alimentando de ella y le ha estado chupando su energía durante siglos. El miedo, la superstición, una estrecha visión de la realidad, y la repetición de musts sociales son la materia prima de éstos parásitos mentales.

¿Qué quiere decir más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer? Wilson nos insta a que nos demos cuenta de cuales son las trabas que condicionan nuestra realidad , para poder liberarnos de ellas, incluso siendo ésta, una empresa dolorosa, aunque posible si no nos empeñamos en racionalizar el cansancio y la inercia que sentimos, admitiéndo cuán acosados nos sentimos por un sistema que nos oprime y limita.

¿De verdad es mejor lo malo conocido? Ni a palos. A mi me da más pánico lo que conozco, que lo que no. Lo desconocido, al menos, puede ser anécdota. Lo malo conocido, otra vez sopa.

martes, 3 de agosto de 2010

Mi deseo: love.

Quienes creen en la posibilidad de un cambio social inminente, no son optimistas con respecto a la naturaleza humana; confían más bien en el proceso transformativo en cuanto tal. Habiendo experimentado algún cambio positivo en sus propias vidas -más libertad, sentimientos de afinidad y de unidad, mayor creatividad, mayor capacidad para controlar el stress, sensibilidad para captar el sentido de las cosas- admiten que otros pueden cambiar también. Y creen que si un número suficiente de individuos llega a descubrir nuevas posibilidades en sí mismos, acabaran formando de forma natural una conspiración para crear un mundo propicio a la imaginación, el crecimiento y la cooperación humana. (La Conspiración de Acuario, Marilyn Ferguson)




Me preguntaron ayer qué pensaba sobre el futuro. Cómo lo veía, más exactamente. La verdad, no lo veo. No veo futuro si no veo personas que se vean a sí mismas. No puedo pensar en un proyecto social si no veo comunidad.
En el último tiempo, se me dificulta poder escribir porque todo lo que tengo para escribir es que deseo profundamente que, como raza, nos conectemos y nos comprendamos. ¿Qué estamos haciendo?
Cada vez más me siento parte de algo que me aleja del todo, y a la vez, me conecta de una manera más genuina a esa vibración que comprendo desde la falta de palabras, que comprendo desde lo que vibra en mí.
Mi deseo, por mi visión de futuro, es que abandonemos el lenguaje y nos dediquemos a leer lo que hay dentro de cada uno de nosotros, lo que dice nuestro cuerpo -que no dicen nuestras palabras-, que toquemos las teclas de nuestro piano que no sabemos manejar y evolucionemos. La evolución individual hace a la evolución colectiva. La evolución colectiva, el respeto por uno, por el otro, por el todo, hace al futuro. El futuro es vida. El hoy es vida. Vivamos.

lunes, 26 de julio de 2010

At the beggining...

Me siento el agua, qué contento el mío.


Es injusto estar con alguien que se mezquina sentir cosas por mí. Lo veo como a un pequeño gatito agarrado al borde de la pileta, no queriendo ni ver el agua mientras que lentamente mete la patita. Basta. ¿Tengo que convencerte? Entiendo los miedos, pero no me banco los grises. Creo que la única forma de saber si alguien va con uno es siendo uno, no existe estar, pero calculando, midiendo, reprimiendo, congelando, evadiendo. 

Me dí cuenta de qué manera no quiero relacionarme, y entonces, cuando empiezan la razón y las vueltas a intervenir, indefectiblemente, empiezo a irme (estando ahí) porque me da fiaca. No me da gracia no encontrarte cuando te miro a los ojos, pero me da ternura cuando finalmente hacemos contacto, nos vemos, y nos miramos por horas . Me gusta que no entiendas lo que vibramos y me retuerzas como a un bollito de harina y me esparzas arriba tuyo.


Me da pena que no fluyas porque me vas a terminar apagando. Y después, no existe el después. Existe el ahora, éste es el momento en el que te mostrás, me muestro, y si nos gustamos, seguimos. Si constipamos la situación, no fluye. Y Después ya no me va a interesar que me muestres el menú, no voy a pedir nada.

viernes, 23 de julio de 2010

La Hormiga está de fiesta!



Podría decirse que despido un año de mi vida espectacular. Bienvenido 2010 para mi. Si, me encanta el 31 de diciembre, pero el año nuevo en sí, para mí, empieza en mi cumpleaños. Despido un año extraño, de mucho viaje hacia adentro y de una espectacular expansión y contacto.

Me gustaron los 25 años. Cuartito, Cuartito de siglo, cuarto de vida, cuarto creciente, siempre creciente. Hace un año caí en la cuenta de que yo era también lo que me metiera en el cuerpo y lo que hiciera con él. El diez de julio del año pasado dejé de fumar, y un mes más tarde, dejé de comer carne y empecé un viaje adentro mío del que nunca vuelvo, pero sin embargo vivo acá. Así lo vivo, me siento una espectadora de mi propia vida.

Aprendí a escuchar cada una de las partes de mi cuerpo y a ponerme en contacto con él, a entender porqué lo cuido. Comprendí de qué manera lo hago, porqué soy quien soy. Que me ofrecí en cada una de las etapas. Entonces, desapareció mucha oscuridad. Empecé a flotar y a sentir. Entiendo que, a medida que emprenda el camino de la coherencia (entre mi discurso y práctica), la armonía tiene que ser lo que me describa. Armonía conmigo, con el otro, con ése otro, con la naturaleza, entender que soy parte del todo. Armonía en el silencio, armonía de la soledad, del contacto.

Pero a veces, a veces, resulta complicado. Einstein dijo algo que me quedó grabado: "Existe una gran contradicción entre mi deseo de justicia social, el logro del compromiso social y mi absoluta falta de ganas de estar acompañado ni por otros hombres ni por comunidades. Me considero un solitario total".

A mi me pasa eso tal cual. Me apasiona el contacto, pero al mismo tiempo me desanima. No tengo más ganas de charlas de ascensor. No quiero más gente diciendo que es feliz, fumando compulsivamente, comiéndose las uñas y tomando rivotril. Hay otra forma, hay que buscarla. No somos tan inentendibles como creemos, lo único que tenemos que darnos cuenta es que cuando no estamos siendo sinceros con el otro, tampoco lo estamos siendo con nosotros, sino, no estaríamos disfrazando lo que decimos. Tengo ganas de vivir así, como soy, sin tanto ruido, ni teniendo que procesar el ruido por otro, que no se anima a escucharlo.

En algún momento quiero vivir en el sur. Y tener una huerta, muchos bastidores, pinceles y pinturas. Quiero un amor que fluya y con el que no nos mezquinemos cariño ni cuidado. Flores, pasto, montañas, lago, libros, café, manta, cerros, naturaleza, contacto...


Felíz cumpleaños Coni, que los cumplas muy felíz*.





* para mi felíz suena más felíz, si va con tilde.

miércoles, 14 de julio de 2010

Niño moderno: NO confundir tolerancia con descompromiso!

Un amigo posteó en Facebook ayer (día de marcha catoliquitch):

Qué verguenza la marcha de hoy por favoooooor!!!! Todavía se pueden juntar 200.000 personas a hablar huevadas y decir hipocresías... triste muy triste.

y una amiguita de él, contestó: ¿Cuál de las dos marchas qué vergüenza?





Y yo me pregunto: ¿Cómo es que todavía no sabés cuál de las dos marchas da vergüenza? 

La verdad, ésto me parece como una parte de alguna película de acción que podría llamarse Los Simios Depredadores Vs Live and Let Die. No, disculpame, pero no te puede dar lo mismo una marcha que la otra o no tener una postura sobre algo que esta dividiendo a un país en dos. ¿Se puede ser TAN gris?




Me parece insólito que tenga que discutirse si hay personas que pueden casarse o no. Entrevisté a uno de los teletubbies católicos que organizan las marchas hace unos días, y me dijo que el estaba en contra porque creía que "el matrimonio está pensado como Dios lo hizo: para un hombre con una mujer". ¿Es posible no darte cuenta de que lo que estás diciendo es una estupidez?

No contento con su bla bla bla con el que creía fundamentar lo que él entiende que Dios piensa, me dijo: "Para que un chico crezca sano, tiene que tener un papá y una mamá". Yo le pregunté si la combinación era garantía de comrpomiso como padres. Me aseguró que si. ¿Le pregunté cómo es que no funcionó su regla con mis padres? Y me dijo que había tenido mala suerte. ¿Sos un tarado?

En la discusión de facebook la gente decía que había que saber escuchar todas las opiniones, respetando al otro. ¿Como se puede respetar la opinión de una persona cuyo motor de acción es la falta de respeto por el otro? Ser moderno y liberal, no es fumarse todas las pipas. Es poder darte cuenta hasta qué punto estás dispuesto a escuchar cosas que, cordialmente, van en contra de tus ideales. me parece mucho más violenta una persona que defiende una cosa así, que una cachetada misma.


BASTA DE GRISES!
Por gente cuya postura es la no postura, es que estamos como estamos.

viernes, 9 de julio de 2010

Y de repente...




entre un montón de gente... nos vimos.

domingo, 4 de julio de 2010

Así que, prefiero mejor nada.



Qué increíble que ya ni nos entendamos un mail. De por sí, siempre me intrigaron los vínculos, su intensidad y duración; cómo una persona podía conectarse con otra; "lo implícito", lo que uno ni tiene que decir porque se entiende. Me intriga que se entienda.

Ahí es cuando veo una imagen en mi cabeza similar a las fotos que se sacan sobre avenidas a la noche, con más tiempo de exposición, esas donde las luces de los autos son pura energía viva. Y de repente, se hace de día.

Cómo es posible entenderse sobrenaturalmente con una persona y que, de repente, ni siquiera ningún ni siquiera. ¿Cómo es posible que nuestros discursos sean tan polares? En qué momento pasamos a estar viéndonos desde andenes distintos, estirando la mano no queriendo soltar, pero asegurándonos de estar poniéndonos en el freezer. En qué momento empezó a ser normal no tener ganas de vernos o de escucharnos las voces, ¿en qué momento? ¿Cuándo nos dejamos de entender y empezaron a incomodarnos los silencios?

Si vos fueras yo, te respondería: En el momento en el que la vieron y se hicieron los boludos. En el momento en el que fue más fácil quedarse callados y no hablar, haciéndose los que no iban a darse cuenta que había pasado. En el momento en el que el maltrato fue el camino que optó para marcar la distancia. En el momento en el que te empezaste a dar cuenta que no se puede admirar a alguien que tiene un discurso que no se condice con lo que hace. Y que, encima, lo que hace, no es creíble ni te provoca placer escucharlo. Empezaste a no tener ganas de verlo cuando dejó de importarte el poco significado que el le daba a su vida.

El tema es que fuiste y sos un cagón. Te costó, pero me demostraste que sos puro bla bla. Y yo, no quiero amigos grises. No quiero gente al lado por la que tenga que procesar sus miserias porque son incapaces de ver.

martes, 29 de junio de 2010

No te caigas punto blogspot punto com

El primer blog que tuve se llamaba No te caigas. Mi seudónimo era Morela. Después de un par de meses de incursionar en el mundo blogger, a mitad del 2003 Morela dejó de identificarme y yo ya me permitía caerme, con lo cual, el blog fue disuelto. En ése entonces Coni, hormiga, tenía 18 años:




El primer post de no te caigas fue este:


Hace dos días me quedé sin voz. Así que estoy obligada a observar más de lo que acostumbro. Formas de mover las manos, de mover los ojos, si las personas miran a los ojos cuando hablan y en qué momentos evitan mirarte a los ojos, como se paran cuando hablan... en fin.

Sin embargo, en un mundo de ojos muy lindos y llamativos, cada uno con su historia, su lágrima por caer, su brillo único... todavía, todavía, no encontré los tuyos o no los puedo ver



Y el último, el del 14 de Septiembre, fue:


tengo tiempo para saber
si lo que sueño concluye en algo
no te apures ya más loco
porque es entonces
cuando las horas bajan
el día es vidrio sin sol


Una vez habían escuchado un relato sobre "medias naranjas". Se decía media naranja a cada una de las personas que vagaba por el mundo sin siquiera encontrarse a si mismo. Lejos de ayudarlos, el haber incorporado este nuevo vocablo a su lenguaje, los desanimó. El hecho de pensar que en todo el mundo había una sola persona que les correspondiera eternamente y los complementara, los hizo caer.  Eran personas muy simples. Su única ambición era el amor. Amor puro. -como reconocer una media naranja en todo un mar de gente? - esa era su gran pregunta.
El hecho es que todos y cada uno de ellos se obsesionaron con tenían que encontrar esa media naranja y ser felices hasta la eternidad. Programados como computadoras en función de ESA persona, buscaron y no encontraron nada. Ni siquiera saber qué era lo que buscaban.
Lo particular de lo que les habían enseñado era lo único a lo que no le habían prestado atención. El conocerse a uno mismo. Como reconocer un complemento sin primero reconocerse a uno mismo? Ahí es cuando nos equivocamos. Lloramos NO historias. Lloramos que nuestra imaginación no corresponda con lo que vemos. Cae la idealización. Frustración.

jueves, 24 de junio de 2010

Energía creativa

Es difícil empezar a escribir un post sobre Dios sabiendo lo que me genera a mí leer sobre lo mismo en otros sitios. Es difícil no sonar como un profeta si uno quiere defender a Dios.


 Esto es Dios para mi, energía que fluye y transforma.

Me pasa que creo que el concepto de Dios, en la actualidad, supera el concepto religión, ya le queda chico, es claro que no funciona y que, en su mayoría, genera oscuridad en las personas, las limita y las hace cometer actos delictivos o ser negligentes consigo mismos y, por ende, con los demás.

Que una persona en el 2010 me diga que va a inmolar su vida para casarse con Dios, me parece retrógrado. Las veo vestidas de castrados pingüinos y me dan escalofríos.  Ni siquiera me genera bronca como antes, me da intriga. ¿Cómo es posible? Y no me vengan con el rollo de la Madre Teresa de no se donde, porque Madre Teresa hubo sólo una y hubiera tenido la misma vida si no hubiera sido monja. Como Gandhi. Caducó la idea de religión, de la misma manera que caducaron los partidos políticos. No puede haber diferentes religiones o partidos políticos, lo que necesitamos es unidad, ser una sola nación global. La nación de los seres humanos unidos y conectados entre sí y con el mundo. 

También me molestan los que dicen, por ejemplo, que sus vacaciones "estuvieron lindas, gracias a Dios". ¿Gracias a Dios? ¿Qué queremos decir cuando decimos que nuestras vacaciones salieron bien gracias a Dios? Claro, cuando salen mal, nadie tiene la fuerza de decir "gracias a Dios". Recién ahí buscamos justificativos terrenales. Tal estaba insoportable, es dura la convivencia, la vida de vacaciones, la cantidad de sombrillas, la bristol, los culos de las viejas, el clima, la lluvia... A ver si todavía tengo que preguntarme porqué Dios no quiso que mis vacaciones fueran placenteras.


Si nos va bien, no tenemos honestidad de decir que es porque nos esforzamos. Porque decir que nos fue bien como producto de nuestro esfuerzo es leído, socialmente claro, como un acto de arrogancia o soberbia. No está bien hablar de nuestros logros, porque casi nadie tiene. Nosotros somos responsables, somos responsables por lo bueno y por lo malo que nos generemos. Somos responsables de encontrar nuestro qué para que al caminar en pos de alcanzarlo, Dios nos de el cómo.

Me preguntaron cuál era razón por cual no podía creer en un Dios colaborador. Mi militancia en contra de la religión empezó a los 12, cuando comencé un meticuloso proceso que culminó, años más tarde, con el divorcio entre Dios & religión. Dios se separó de religión y automáticamente murió para mí, pude empezar a entender porqué lo había matado. Estaba lastimada, me había desilusionado. Lo maté por incomprendido, por crear algo perfecto incluso en sus oscuridades, lo maté por severo, por especulador. Tirarnos en el mundo para que rolemos y aprendamos en silencio, qué descarado. Pero lo comprendo. Comprendo que existe una energía creativa que fluye a través de todos nosotros, que se manifiesta en la energía que generan nuestros cuerpos. Durante años dije: "No creo en Dios, creo en la unidad del universo, en algo que va más allá de nosotros, cuya fuerza escapa a nuestras posibilidades". Hoy algo se llama Dios, y Dios es energía creativa. Es una campana que suena cuando el ruido tapa lo que no queremos ver, eso que preferimos no afrontar. Si vivimos según lo que venimos a dar al mundo, vibramos de manera única, única manera de generar situaciones, relaciones, amistades y labores con significado para quienes somos. Entonces, respondo, sí creo en un Dios colaborador, de hecho, es de la única manera que pueda creer en Dios.

martes, 22 de junio de 2010

Constipación escriturística



Mi cuaderno de las páginas de la mañana está constipado, no se le cae ni una idea, no fluye. Alguna de todas mis yo hace más fuerza que las demás y las mantiene en un silencio arbitrario. Me pregunto qué le pasa, qué puede estar afectando su fluir. No sé muy bien que es lo que hace fuerza para adentro o porqué logra silenciar al resto. Descubrir las propias fronteras conlleva una ganancia y una pérdida. En la medida en que aclaro lo que percibo, pierdo prejuicios. Y, a medida que me esfuerzo por aclarar mis ambigüedades, mis grises, pierdo la ilusión, lo no real. Llego a una mayor claridad, y de la claridad, al cambio. Ver un cambio, implica movimiento. Y el movimiento, implica decisión.

Hasta no experimentar la libertad de la soledad, no podemos conectarnos con la autenticidad. El arte depende del encuentro: encontramos nuestra verdad cuando nos encontramos a nosotros mismos, y nuestra propia expresión. ¿Nos volvemos más originales porque nos volvemos un poco más específicos? La escritura es la canoa que me transporta a lo largo del río de la vida, me lleva hacia adelante y a la vez me ofrece un espacio para recuperarme del movimiento.

Enero, mudanza: Me traje de Irlanda -hace tres años- un repasador de cocina con un guante, con el objetivo de que algún día los viera y me dijera: "Es hora de buscarles su hogar". Los saqué del placard, junto con el delantal negro de cocina. Mi abuela me regaló unos cubiertos y me dijo que va a empezar desde ahora a recolectar cosas.

jueves, 17 de junio de 2010

Ups.




El problema de no ser boluda es que no gozo del beneficio de hacerme la boluda, ni conmigo ni con nadie. Y, entonces, lo que tiembla en el encubrimiento, cae en estos tiempos.

Una primera cita es como una entrevista de trabajo, pero bilateral, hay dos puestos vacantes. Los dos miramos el currículum del otro, y si nos va, pasa a la siguiente ronda de eliminación. Nadie se enamora de una, a menos que su objetivo -ante todo- sea dejar de dormir solo. 


domingo, 13 de junio de 2010

Hechos, no palabras.

Abrir el placard y tirar o regalar toda la ropa que no me describe más.
Sacar del cuarto todos los muebles que me impidan, energéticamente, avanzar.
Aprender a administrar la plata y tomar conciencia de que ya no camino gateando.
Aprender sobre mi alimentación y cuidar mi persona.
Irme a vivir sola.



Padre, madre, tutor o encargado: hoy devuelvo mi juego de llaves.



Necesito mi espacio, no por ellos, por mí. Sin culpas y sin bronca. Con ansiedad e invitándolos a que me acompañen y me dejen crecer. Necesito mi balcón con plantas. Mi juego de llaves. Mi número de calle, mi piso. Quiero un balcón desde el que se puedan ver las luces de los departamentos a lo lejos de noche, donde haya increíbles atardeceres frente a los que tomar mate y hablar incansablemente. Mis platos, mis vasos, mi salero, mis tenedores y cuchillos. Entendí, ya estoy grande. Es hora de convertir las palabras en hechos.
Enero, EL mes.

miércoles, 9 de junio de 2010

Historias Unilaterales

Nada es verdaderamente felicidad si no se comparte con otro,
nada es verdadera tristeza si no se sufre en verdadera soledad
(no tengo la más pálida idea de quién es)



Si, viví historias unilaterales de las que me costó tanto reponerme como de las que tenían dos puntas activas.
En las no historias, uno tiene tantos recuerdos de cosas que hubieran estado buenas, que da lo mismo si pasaron o no. Duelen y punto, no se cuestiona mi dolor. No es él, no soy yo, son mis ganas de haberlo encontrado. Son situaciones independientes a la cara en cuestión. Son recuerdos actuados por un cuerpo sin cara definida. Ni siquiera tiene importancia si el tipo es o no es, se activan ante la posible oportunidad de ser finalmente correspondida. Son los no recuerdos -deseos- que definen un futuro quién o un futuro cómo.

Y claro, cuando el otro no cabe en los zapatos de Prince Charming, advienen los reproches a ese ideal de un otro para uno. Son reproches de su no actividad, de su ausencia o mismo hacia la propia falta de criterio de búsqueda. Hubiera estado bueno que me pasaras a buscar por el laburo y camináramos riéndonos por corrientes a la noche. Hubiera estado bueno que nos fuéramos a la costa y estuviéramos acurrucados un fin de semana entero, escuchándonos respirar mientras dormimos. Hubiera estado bueno un sábado tirados en el pasto tomando mate y charlando. Hubiera estado buena la cerveza del viernes pasado. Hubiera estado bueno que estuviera bueno.

Pero la mente a veces va tan rápido, que uno ni siquiera llega a procesar si ése otro es quien debería ocupar ése lugar. ¿Cuántas veces le reprochamos a alguien no ser lo que quisimos que fuera? ¡Qué exigencia! Es decir, conocemos a alguien, nos cae simpático y, luego, indefectiblemente le exigimos que entre en ése molde hecho a medida. Qué locura.

Y después, claro, de repente tomando mate con un amigo y contándole nuestra desgracia, nos damos cuenta  que lo vimos tres veces, pero que para nosotros, paso un año y medio de intenso noviazgo. Vemos cuán incompatible era y, finalmente, dejamos de mentirnos sacando de la galera todos los contra que deberíamos haber afrontado antes, que escondimos para hacernos los que ganamos el juego de encontrar al escondido. ¿Será que el juego infantil de la escondida, nos inicia en la eterna búsqueda y re-búsqueda del amor?

Ahora, cuando ni siquiera el amor es imaginario, estoy en paz. Ahora, cuando todavía tengo autonomía en mis pensamientos, estoy tranquila. Ahora, cuando no miro el celular más que una o dos veces al día, me mantengo en calma  y la ansiedad es casi nula. Ahora, cuando podría estar del lado de los que te dan consejos haciéndose los que nunca liman de más, me río y me enternezco de mi eterna princesa que, sí, es exigente y no le importa nada, porque sabe que, en algún momento y por tal vez muchos instantes, vuelva a encontrarse con un otro, real, que haga valer cada uno de los encuentros. Mientras tanto, caigo en la trilladez de decir que mejor sola que mal acompañada. Mejor sola que mal humorada y sin posibilidad alguna de paciencia por la ansiedad que me genera salir con X, por no ver una película sola. Mejor sola.